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Reportaje:El futuro de Europa

Cae el último resto del telón de acero

Nueve de los Estados incorporados a la UE en 2004 se suman a la zona Schengen - 400 millones de ciudadanos de 24 países pueden circular libremente por Europa

El último vestigio del telón de acero, el control fronterizo que separaba a los antiguos países comunistas de la Europa del Este de las democracias occidentales, ha caído esta madrugada. Los ciudadanos de las antiguas repúblicas socialistas (hoy Eslovenia, Eslovaquia, Estonia, República Checa, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia) y Malta pueden circular libremente a partir de hoy sin controles en las fronteras terrestres y marítimas interiores de estos países y las de los 15 Estados que hasta ahora formaban el llamado espacio Schengen.

Las fronteras exteriores del espacio Schengen crecen 4.278 kilómetros

Barroso: "La gente puede viajar sin problemas desde Portugal a Polonia"

La entrada en vigor del nuevo espacio de libertades supone un extraordinario aumento de los derechos de los ciudadanos y un avance real y palpable del proyecto europeo a pesar de sus crisis institucionales. Las eternas colas y las pesadillas asociadas a muchos controles fronterizos dejarán de existir.

Con los nuevos nueve socios, la zona Schengen estará formado por 24 países con una población de 404 millones de ciudadanos. Las fronteras exteriores de este espacio ampliado de libre circulación de ciudadanos aumentan en 4.278 kilómetros, las más extensas son con Bielorrusia (1.264), Rusia (1.058), Croacia (1.014) y Ucrania.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, ejemplificó de manera práctica el significado de la ampliación. "A partir de hoy", dijo, "la gente puede viajar sin problemas entre 24 países de la zona Schengen sin controles en las fronteras terrestres y marítimas, desde Portugal a Polonia y desde Grecia a Finlandia". Y añadió que "juntos hemos superado los controles fronterizos, como obstáculos hechos por el hombre, para lograr la paz, la libertad y la unidad de Europa, mientras que creamos las condiciones para aumentar la seguridad".

Austria y Eslovaquia lanzaron ayer el saque de salida del nuevo acuerdo derribando la barrera aduanera del puesto fronterizo de Berg-Petrzalka. El canciller austriaco, Alfred Gusenbauer, manifestó que "el acto era un acontecimiento histórico después de la destrucción de dos guerras mundiales y la división del continente por el telón de acero". Por parte eslovaca, el primer ministro, Robert Fico, manifestó entusiasmado que esta noche "se podrá viajar por unos 4.000 kilómetros entre Tallín [Estonia] y Lisboa sin ningún control fronterizo", según la agencia France Presse.

El Acuerdo de Schengen fue firmado en esta población luxemburguesa, próxima a Alemania, Bélgica y Francia, por estos países y Holanda en 1985. El acuerdo tiene dos objetivos: por una parte, eliminar los controles para las personas en las fronteras interiores y definición de las fronteras exteriores comunes y, por otra, un paquete de "medidas compensatorias" para reforzar y aumentar las fronteras exteriores como la cooperación judicial y policial, instauración de derechos de observación y persecución transfronteriza para las fuerzas policiales de los Estados pertenecientes a la zona. Entre estas medidas destacan la cooperación en materia de visados e información a través del Sistema de Información Schengen (SIS).

Al acuerdo inicial de estos cinco Estados se sumaron a principios de los años noventa, Italia, España, Portugal y Grecia. En 1995, Austria firmó el convenio y al año siguiente se incorporaron Dinamarca, Finlandia, y Suecia. Paralelamente se sumaron Noruega e Islandia aunque estos países no forman parte de la Unión.

En 1999, con la entrada en vigor del Tratado de Ámsterdam, el acervo del convenio de Schengen se incorporó al derecho europeo, mediante un protocolo. En este documento adjunto, del mismo valor que los tratados, el Reino Unido e Irlanda, se establece que pueden participar parcialmente en las disposiciones del acuerdo. Ambos países lo hacen en la cooperación policial y penal en el SIS.

Además de favorecer la movilización de los ciudadanos, el espacio Schengen ha favorecido el dinamismo económico regional y cultural de Europa, de manera especial en las zonas fronterizas. Por otra parte, con un solo visado, cualquier visitante extranjero puede viajar a los 24 Estados pertenecientes al convenio, lo que supone una notable ventaja para el desarrollo de la actividad económica y el turismo.

La plena participación de Bulgaria y Chipre y Rumania, así como la de Suiza, está prevista que se consiga en los próximos años, según señalan fuentes del consejo.

El vicepresidente de la Comisión, Franco Frattini, responsable de Libertad, Seguridad y Justicia, manifestó ayer que "una zona de 24 países sin control en las fronteras interiores es un acontecimiento único e histórico. Me siento muy orgulloso y privilegiado en haber participado para que esto haya sucedido. Incorporarse al espacio Schengen no es tarea fácil. Doy un enorme crédito a los Estados que lo han conseguido".

Los nuevos miembros del espacio Schengen han tenido que reforzar la seguridad a lo largo de las nuevas fronteras terrestres y marítimas, con un coste de unos 1.045 millones de euros a cargo de la UE. Los Estados que se incorporan han invertido a su vez unos 348 millones de euros.

El desafío de la inmigración ilegal

La ampliación de la zona Schengen a 24 países con la supresión de todas las fronteras interiores supone un serio desafío para el control de la inmigración ilegal, según han señalado fuentes comunitarias. A pesar de que el vicepresidente de la Comisión Europea y comisario de Libertad, Seguridad y Justicia, Franco Frattini, ha ensalzado los esfuerzos para la "modernización y actualización de los sistemas de seguridad en las fronteras", que han realizado los nuevos Estados, otras voces comunitarias han expresado su inquietud por el impacto de la ampliación en el control de la inmigración ilegal.Así, Ilkka Laitinen, el director general de Frontex (la agencia Europea para la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores de los Estados miembros, fronteras), ha expresado su preocupación por la ampliación. En su opinión, con la ampliación "perderemos un instrumento muy eficaz para luchar contra la inmigración ilegal, es decir, el control de las fronteras interiores de la UE". Para el director general, aunque se dispongan de medidas compensatorias y de acompañamiento "el desafío es muy grande".Para facilitar a los nuevos Estados que actualicen y modernicen sus controles de fronteras y sistemas de información, la Unión Europea aprobó un "instrumento financiero para Schengen", dotado con 961 millones de euros, para los años 2004-2006, cuyo principal receptor ha sido Polonia, con 313 millones.Este instrumento también se utilizará para la aplicación del acervo del convenio a Bulgaria y Rumania, aunque estos países todavía precisarán varios años para incorporarse al convenio. Para fomentar la modernización de las instalaciones en las fronteras y mejorar el sistema de información, el Fondo Europeo para las Fronteras Exteriores concederá una ayuda económica de 1.820 millones de euros para el periodo 2007-2013.Según la Comisión, sus evaluaciones han puesto de manifiesto que los nueve Estados que se incorporan a la zona "aplican adecuadamente el acervo de Schengen en todas las materias". La eliminación de los controles fronterizos interiores no afecta al ejercicio de las facultades policiales que continuarán desarrollando sus funciones. Por otra parte, la eliminación de los controles fronterizos interiores aéreos no entrará en vigor hasta el 30 de marzo de 2008.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de diciembre de 2007

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