PSE y PP advierten al PNV que no cabe diálogo con quien justifica la violencia

Ambos censuran a Urkullu que incluya a Batasuna en su ronda de consultas

La primera iniciativa del nuevo presidente del PNV, Iñigo Urkullu, que anunció el domingo una ronda de contactos con los demás partidos, en la que incluiría a Batasuna, se topó ayer con el rechazo tanto de los socialistas como del Partido Popular en Euskadi.

Ambas formaciones discreparon del planteamiento de Urkullu, y creen que obedece a un giro respecto de las posiciones mantenidas por su predecesor, Josu Jon Imaz, y a la necesidad de la nueva dirección de resituarse.

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El portavoz de la ejecutiva socialista vasca y miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE, Rodolfo Ares, consideró que Urkullu ha cometido "una equivocación terrible", que prueba que en el Partido Nacionalista Vasco hay "un cambio de actitud absoluto" respecto a la etapa de Imaz. Con la vuelta de ETA a la violencia y la negativa a condenarla por parte de Batasuna y las otras siglas que dan cobijo legal a la izquierda abertzale, "no se da ninguna condición para establecer ningún tipo de diálogo con quien sigue amparando y justificando la violencia terrorista", afirmó Ares.

La incorporación de Batasuna a una ronda de contactos entre partidos iría, en opinión de Ares, en la dirección contraria de lo que reclama la política antiterrorista en el momento en que ETA recrudece su actuación: el rechazo absoluto no sólo al propio terrorismo sino también "a quienes lo amparan y justifican". La sociedad vasca debe avanzar "sin ETA", dijo el portavoz socialista, por lo que "la prioridad es acabar con el terrorismo".

El dirigente socialista criticó con dureza el comportamiento del consejero de Justicia, Joseba Azkarraga (Eusko Alkartasuna), que el domingo por la mañana condenó la bomba contra el juzgado de paz de Sestao en el lugar de los hechos para después aplaudir, en la clausura del congreso de su partido, y en su condición de nuevo secretario general, al dirigente de Batasuna Pernando Barrena, que acudió como invitado.

Por su parte, la presidenta del PP, María San Gil, se opuso con contundencia a la iniciativa del Partido Nacionalista Vasco. "Está legitimando a Batasuna como un partido político más", lo que supone, añadió, "alimentar a ETA-Batasuna". San Gil exigió, "además de las palabras de condena, no dar oxígeno a la banda terrorista", un efecto que a su entender provoca el mero hecho de ofrecer a su brazo político la misma consideración que a los otros partidos.

La coincidencia en la valoración no impedirá que la respuesta sea diferente: mientras el PSE-EE acudirá en todo caso a entrevistarse con los nuevos dirigentes del PNV, el PP advirtió de que lo encuentra "difícil" si también se llama a Batasuna.

El Partido Popular avanzó sus reservas, aunque la decisión la adoptará tras recibir la invitación oficial del PNV. "No admitiremos que se nos coloque en pie de igualdad con Batasuna", adelantó su portavoz, Leopoldo Barreda.

Urkullu anunció la ronda de partidos el domingo, en el último párrafo del mismo comunicado en el que condenó el atentado de Sestao. La nueva ejecutiva del PNV se reunió ayer por primera vez y con una polémica ya sobre la mesa. Nadie en ese partido avanza si llevará alguna propuesta de nuevo cuño a esa ronda de encuentros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 17 de diciembre de 2007.

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