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EUROPA | La lucha contra el calentamiento global

Merkel se hace con el liderazgo europeo

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La canciller alemana, Angela Merkel, proclamó poco después del acuerdo de Bali: "Es un gran acuerdo del que los europeos debemos estar orgullosos". En términos parecidos se expresó el primer ministro británico, Gordon Brown. Ambos se disputan el liderazgo europeo en la lucha contra el cambio cimático pero en Bali Merkel ha salido reforzada. La canciller presidió con éxito una Cumbre del Clima en Berlín, en 1995, y ha enviado una potente delegación a Indonesia. Cuando la UE amenazó con boicotear la cumbre paralela de Bush contra el cambio climático fue el ministro alemán quien hizo el anuncio. Sólo Portugal, presidente de turno de la UE, que ha formado junto a a Alemania, Dinamarca, Eslovenia y Polonia el grupo de representantes de la UE ha competido en visibilidad con Alemania.

El liderazgo alemán sobre el resto de países de la UE ha sido tal que por la convención circulaba un chiste. Un delegado europeo llega tarde una reunión. Al entrar avisa: "Soy el delegado europeo". Y el resto le pregunta: "¿Y de qué parte de Alemania viene?"

La UE, dividida en muchos temas de política internacional, ha encontrado en estas cumbres su espacio, su lugar donde contrarrestar la hegemonía de EE UU. Cada mañana se reunían los ministros y pactaban la estrategia a seguir y apenas hubo luego discrepancias. Cuando la UE tenga que repartir entre sus países las emisiones entre 2012 y 2020 vendrán los problemas, pero hasta entonces todos están convencidos de que recortará sus emisiones de gases de efecto invernadero un 20% en 2020.

Los europeos dejan Bali encantados de haber arrinconado a EE UU. La principal concesión es la renuncia a que el texto incluyera las recomendaciones de reducción de emisiones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático. Como explicó Marcelo Furtado, de Greenpeace: "Al IPCC, que nació en una cumbre como estas, le dan un Nobel y aquí un pie de página". La UE se empeñó tanto en el tema que ahora parece una derrota. Hace dos semanas todo el mundo asumía que de Bali no saldrían cifras concretas de reducción de emisiones.

Planta eléctrica de Egboroubh.
Planta eléctrica de Egboroubh.AP

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