Palestinos e israelíes tropiezan en el inicio de las negociaciones

La construcción de 307 viviendas en Jerusalén Este enfrenta a las partes

Arrancó ayer a trompicones la primera sesión de las negociaciones entre palestinos e israelíes dos semanas después de la conferencia de Annapolis. Con tensión y reproches mutuos porque la realidad a ras de suelo es tozuda. La delegación encabezada por el ex primer ministro Ahmed Qurea reclamó a su contraparte israelí la paralización inmediata del proyecto que prevé la construcción de 307 viviendas en un asentamiento de Jerusalén Este, la mitad de la ciudad en la que los palestinos pretenden ubicar la capital de su Estado. La agenda preveía la formación de los equipos que abordarán la negociación de los asuntos fundamentales del conflicto: fronteras, Jerusalén, refugiados, seguridad de Israel y agua. Nada se pudo pactar.

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Durante los 90 minutos que duró la reunión, lejos de las cámaras, el portavoz Saeb Erekat espetó al grupo negociador israelí, dirigido por la ministra de Exteriores, Tzipi Livni: "Si queréis otorgar credibilidad al proceso de paz, debéis detener inmediatamente la expansión de la colonia de Har Homa". "Hemos exigido la paralización de la construcción en el asentamiento. No hemos acordado nada más", añadió Yasir Abed Rabbo, asesor del presidente Mahmud Abbas. Mark Regev, portavoz de la Oficina del primer ministro hebreo, se mostró más difuso. "Hemos planteado nuestras preocupaciones, y ellos las suyas", dijo.

El problema, grave, es que las exigencias israelíes aludían al lanzamiento de cohetes artesanales desde la franja de Gaza, un asunto en el que Abbas tiene las manos atadas. Sin ir más lejos, 15 proyectiles impactaron ayer en la ciudad de Sderot, cuyo alcalde, Eli Moyal, dimitió al considerarse abandonado por su Gobierno, que rechaza fortificar las viviendas de los vecinos.

De momento, no hay fecha para la próxima ronda. Ambas partes esperarán a la conferencia de donantes que se celebrará en París la próxima semana.

Un palestino reza en el Monte de los Olivos, con vistas al centro histórico de Jerusalén y la explanada de las mezquitas.
Un palestino reza en el Monte de los Olivos, con vistas al centro histórico de Jerusalén y la explanada de las mezquitas.ASSOCIATED PRESS
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