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Sarkozy sacude el modelo francés

La mayor parte del comercio cierra sus puertas en Europa los domingos, aunque la situación tiende a cambiar. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, quiere enviar un proyecto de ley a principios del año entrante para modificar la ley de 1906 que impide abrir a los minoristas que no vendan alimentos, con sólo cinco domingos admitidos como excepciones al año. La medida se incluye en la campaña de Sarkozy para impulsar el gasto de los consumidores, pero despierta la oposición de los sindicatos y el Partido Socialista.

Las aperturas dominicales están limitadas a cuatro al año en Holanda y Noruega, ocho en Dinamarca y ocho en Italia. En Austria, Bélgica o Grecia las aperturas sólo están autorizadas en zonas turísticas. En Suecia, Reino Unido (con limitaciones) e Irlanda del Norte los comercios pueden abrir todos los domingos del año. En Irlanda, por tradición religiosa, abren pocos. Según Eurostat, en estos tres países con mayor libertad de apertura los precios de los productos de alimentación y bebidas no alcohólicas están más altos que en España.

Como en toda Europa, en España la conciliación de la vida laboral y la familiar es el argumento central de los sindicatos para oponerse a una mayor apertura en domingos. El sector español del comercio, que representa el 10% del producto interior bruto (PIB), da empleo a 1,5 millones de personas, con una mayoría de mujeres.

"Es una falacia decir que con más aperturas bajarán los precios, lo único que se hace es cambiar el hábito de compra a instancia de las grandes empresas", dice Santos Nogales, de UGT Comercio, para quien ni siquiera se crearía más empleo con más aperturas en domingo.

Para Antonio Ruda, de CC OO de Comercio, "es un error ampliar los horarios porque no crea empleo y dificulta la conciliación de la vida de las familias". A su juicio, nadie ha demostrado que con mayores aperturas bajarán los precios de los productos, como se demuestra en la Comunidad de Madrid.

Los consumidores están divididos. Para Antonio López, portavoz de CECU, la actual situación es adecuada, pues el consumidor no necesita más aperturas y además ello significaría arrinconar al pequeño comercio. "No creo que abrir más domingos provoque rebaja de precios. Eso es indemostrable". En este mismo sentido se pronunció la UCE. Por su parte, FACUA dice que los consumidores no necesitan más horario, que sería incitar al consumo para aumentar la deuda familiar y que no bajarían los precios.

Sin embargo, para Ileana Izvernycearnu, portavoz de la OCU, debe haber libertad de horarios no sólo en comercio, sino en la Administración o en los bancos. "No vamos en contra de nadie, pero si se puede comprar las 24 horas en Internet no podemos poner puertas al campo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de diciembre de 2007