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El Gobierno evita responder a Chávez hasta que concluya el referéndum

El líder venezolano asegura que ha recibido algún mensaje del Rey

El Gobierno evitó ayer hacer cualquier tipo de comentario sobre las amenazas de "nacionalizar" los bancos españoles en Venezuela, formuladas la víspera por el presidente Hugo Chávez. Y lo mismo hicieron los responsables de las empresas directamente amenazadas, Santander y BBVA. La nueva explosión verbal del líder venezolano causó, sin embargo, "sorpresa y malestar" en los medios citados. Pero el criterio dominante sigue siendo que hay que enmarcar su agresividad en el deteriorado clima del cierre de la campaña para el referéndum de reforma constitucional que se celebra hoy y que no tiene ningún sentido reaccionar antes de conocer los resultados.

El Gobierno evitó ayer cualquier tipo de comentario sobre las amenazas de "nacionalizar" los bancos españoles en Venezuela formuladas por el presidente Hugo Chávez, y lo mismo hicieron los responsables de las empresas amenazadas, Santander y BBVA. La nueva explosión verbal de Chávez causó, sin embargo, "sorpresa y malestar" en los medios citados. Pero el criterio dominante sigue siendo que hay que enmarcar su agresividad en el deteriorado clima del cierre de la campaña para el referéndum de reforma constitucional que se celebra hoy, y que no tiene ningún sentido reaccionar antes de conocer los resultados.

El propio Chávez se encargó anoche de añadir confusión al tema, al declarar, en rueda de prensa, que ha recibido "mensajes de España" y que "es posible que haya un contacto en los próximos días". "Su Majestad ha enviado algún mensaje y esperamos que su profunda reflexión se haga pública", reiteró el presidente venezolano. También dijo que si el PP ganara las elecciones de marzo, las empresas españolas tendrían que marcharse de Venezuela.

Fuentes de la Casa Real y de Exteriores expresaron desconfianza hacia estas declaraciones y declinaron comentarlas. Lo único cierto es que Chávez coincidirá probablemente con el Príncipe Felipe el 10 de diciembre en Buenos Aires, durante la toma de posesión de Cristina Fernández de Kirchner como presidenta de Argentina.

"Hay que esperar. La situación es muy complicada y no queremos enrarecer más el clima", comentó una fuente diplomática para explicar el silencio de la Administración española. La tensión entre los venezolanos partidarios del sí y del no a una reforma que abre la puerta a la reelección sin límites del presidente ha llegado, en efecto, al extremo, después de que las manifestaciones del jueves y el viernes demostraran que Chávez no tiene asegurado un resultado favorable, ya que ambos bloques parecen muy igualados. Y el líder ha optado, en esas circunstancias, por añadir presión a la caldera.

Ha dicho que está dispuesto a "volver a coger el fusil" para salvar a su patria, presumiblemente si las cosas no pintan como quiere. También ha vuelto a amenazar a España si el Rey no le presenta excusas por haberle mandado callar en la Cumbre Iberoamericana. En ese sentido, ha dado un pasito más. Primero, habló de revisar la situación de las empresas españolas en Venezuela. Después, dijo que podría tomar medidas contra esos intereses. El viernes, se planteó llanamente la posibilidad de nacionalizar los bancos. El mismo día, anunció que si el referéndum se tiñe de violencia, cortará por lo sano el suministro de petróleo a EE UU: un millón y medio de barriles diarios.

Sus dos principales aliados, el cubano Fidel Castro y el nicaragüense Daniel Ortega, insisten cada día en que Chávez corre peligro de ser asesinado. Castro ha lanzado, además, algún mensaje pesimista a los cubanos de que se preparen para vivir tiempos duros. La economía de la isla, como la de Nicaragua, naufragaría sin la ayuda que le presta el líder venezolano.

En ese contexto enrarecido sitúa el Exteriores su apreciación de que, pese a la escalada, la última andanada lanzada desde Caracas tampoco significa nada nuevo. "Chávez sigue hablando en condicional, amenazando a plazos poco fijos... Sigue, en definitiva, con su campaña. Hay que esperar", comenta una fuente.

El Gobierno tampoco tiene indicios de que haya un riesgo real de nacionalizaciones en Venezuela. Las empresas españolas recibieron recientemente garantías de las autoridades venezolanas en ese sentido y la propia situación de debilidad de la economía del país, donde el tejido industrial está muy debilitado pese a la gran liquidez que aporta el petróleo, parece desaconsejar toda tentación de prescindir de la inversión extranjera. La insistencia machacona de Chávez en sus amenazas, que retoma cada tanto después de dejarlas dormir un poco, representa una molestia creciente para los diplomáticos españoles.

La nueva amenaza de Hugo Chávez

Las andanadas del presidente venezolano contra el Rey se ampliaron el viernes a la banca española, y el sábado, a Repsol y el Partido Popular.

- "La única manera en que las relaciones con el Gobierno de España y con las empresas españolas que están aquí se arreglen es que el Rey de España ofrezca disculpas por haber agredido al jefe de Estado de Venezuela. Si no, empezaré

a pensar en acciones que habría que tomar. (...) Por ejemplo, los españoles compraron unos bancos y no me cuesta nada nacionalizarlos y ponerlos

al servicio del pueblo venezolano".

- "Ruéguele Michel J. Goguikian [presidente del Banco de Venezuela, del Santander] a Dios que gane otra vez Zapatero, si gana

la derecha olvídense los españoles. Incluso Repsol tendría que irse".

- "Le vuelvo a decir al Gobierno español, que ha estado mandando mensaje por ahí, que nosotros pasemos la página, que olvidemos... ¡No!".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de diciembre de 2007

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