Una llama azul, sin bordes naranjas o amarillos

Los propietarios de las viviendas están obligados por ley a revisar las instalaciones de gas cada cuatro años si emplea gas natural o cada cinco si se trata de butano o propano. La debe realizar una empresa autorizada.

La Asociación Española del Gas insiste en el mantenimiento anual de las calderas antes de la temporada de invierno, que asegure que el quemador y la instalación están limpios para evitar combustiones pobres, que producen monóxido de carbono. Las calderas deben estar situadas en lugares con ventilación, provistos de rejillas no obstruidas. La ventilación en las calderas de circuito abierto, como la que provocó la muerte de los dos jóvenes de Torrejón, precisa dos rejillas, una superior y otra inferior. Éstas toman el aire para la combustión del ambiente del lugar en el que están instaladas y expulsan los gases al exterior por una chimenea. Las calderas estancas, más modernas, toman los gases del exterior, al que son devueltos después de la combustión, y precisan menos ventilación.

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La combustión es buena si la llama del quemador es azul, sin ruido ni bordes naranjas o amarillos. Si huele a gas, no se debe encender ningún aparato eléctrico y hay que ventilar y cerrar la llave de paso. Es recomendable dormir con la caldera apagada y, al encenderla, prender la cerilla antes de abrir la llave del quemador, que debe estar limpio.

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