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Las alusiones a Zapatero centran el debate regional del presupuesto

La mayoría absoluta del PP en la Asamblea aprueba las cuentas

Los presupuestos de la Comunidad, 19.000 millones de euros desgranados en una torre de libros de lomo blanco, ya están aprobados oficialmente. "Esto es como un partido del que ya se sabe el resultado", comentaban en los corrillos los representantes de la oposición. "Es una formalidad, importante, pero sin incertidumbre", explicaban con la capacidad de síntesis que da la repetición de la derrota. Ellos, PSOE e Izquierda Unida, defendieron sus enmiendas a la totalidad. O sea, su desaprobación absoluta de las cuentas. Perdieron. El PP, amparado en su mayoría absoluta, fijó el marcador empotrado en una de las paredes del pequeño hemiciclo en un 64 a 50. En realidad, hubo dos votaciones. Las de las dos enmiendas a la totalidad de las formaciones de izquierdas. Ambas concluyeron con los mismos dígitos.

Un rechazo sin éxito basado, en palabras de Adolfo Piñedo, portavoz socialista en asuntos de Hacienda, en que el presupuesto "no es austero, no es riguroso, no es realista con respecto a las necesidades de los madrileños y supone un ajuste duro e irracional". Engracia Hidalgo, encargada de defender los números gubernamentales, replicó ofreciendo optimistas cifras a cada epígrafe mencionado en el debate: más para dependientes, más para vivienda, más para educación. Y así punto por punto. Todo, recordando que otras comunidades, especialmente las gobernadas por los socialistas, invierten menos y peor. O que esas regiones cuentan con el apoyo financiero del Gobierno central y Madrid no. Porque los Presupuestos Generales del Estado y su célebre "cero patatero de Zapatero", es decir, la supuesta falta de inversión estatal en la Comunidad, también fueron una constante en el debate.

Todos los portavoces esgrimieron sus logaritmos favorables, números y porcentajes que echarse en cara: "El Gobierno dedica mucho más en I+D que la Comunidad, bendita asfixia la de Zapatero", exclamaba Piñedo. Nada de eso, contraatacaba Hidalgo, rescatando sus números.

El portavoz de IU en la Comisión de Hacienda, Miguel Reneses, desgranó su firme teoría de que éstos "son los peores presupuestos de la época de Esperanza Aguirre", además de asegurar que el proyecto "va a suponer un deterioro de la calidad de los servicios públicos y una bajada de las inversiones, donde el gran elemento es el trasvase de fondos públicos a la iniciativa privada".

Mientras, Antonio Beteta, portavoz popular en la Asamblea, hacía un póstumo homenaje a Fernando Fernán-Gómez con un discurso lleno de efectos teatrales, réplicas ingeniosas y súbitos cambios de entonación. Todo, para amplificar su mensaje de que los socialistas mantienen a Madrid ahogada presupuestariamente, recordar las partidas de las cuentas del Estado atribuidas a Madrid que se destinan a La Moncloa o asegurar que sólo los asesores de Zapatero cobran el doble que todos los altos cargos de la Comunidad (que según él perciben 15 millones de euros).

Una larga sucesión de turnos de palabra que duró casi cinco horas. Aunque como es frecuente en estas sesiones, durante muchos periodos estuviera casi vacío el hemiciclo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de noviembre de 2007