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Tecnología

Unas gafas permiten a los sordos 'oír' en el cine

Las películas con subtítulos para sordos muestran dos líneas de texto, una para los diálogos y otra con información sobre la escena. Hay gente a la que le molesta ver tantas letras en pantalla. Un equipo de investigadores de la Universidad Carlos III, de Madrid, ha encontrado una solución. Se trata de unas gafas que incorporan una pequeña pantalla de cristal líquido de 320 x 240 píxeles instalada sobre la lente derecha. En ella aparecen los subtítulos, que sólo ve el usuario. El aparato ya ha sido seleccionado por la revista estadounidense Time como uno de los inventos del año.

Las gafas se conectan con un cable a un pequeño receptor del tamaño de un paquete de cigarrillos. Mediante una conexión inalámbrica, éste capta la señal que emite un ordenador personal. Funciona con pilas, con una autonomía de tres horas. Con un solo terminal instalado en la cabina de proyección, por ejemplo, se pueden enviar los subtítulos a varios espectadores, según explica el director del proyecto, José Manuel Sánchez Pena, del departamento de Tecnología Electrónica de la Carlos III y responsable de investigación del Centro Español de Subtitulación y Audiodescripción (CESyA), que depende del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

El invento figura ya entre los tres mejores del año para Time, en la categoría de entretenimiento, junto a un audímetro de radio y televisión portátil (Portable People Meter) y la película de animación Beowulf, de Robert Zemeckis, por sus innovaciones en la sincronización de imágenes reales y digitales.

No se concede ningún premio, pero Sánchez Pena considera que la distinción ya supone un espaldarazo considerable. De hecho, señala que dos multinacionales españolas ya se han interesado por el prototipo, que se concluyó a principios de año. "El coste de las gafas es de unos 450 euros, pero obviamente será menor cuando se fabriquen en serie", detalla. Aun así, sugiere que cada sala cuente con "5 o 6" de éstas para que se usen durante la proyección y se devuelvan al salir.

Algunos usuarios confiesan que la principal incomodidad es que cuesta enfocar la pantalla del cine y las gafas al mismo tiempo. "Yo de momento prefiero utilizar la señal magnética que transmite los sonidos de la película al audífono porque me resulta más cómodo", señala un joven de 22 años que sufre problemas auditivos desde que tenía tres meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de noviembre de 2007