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Reportaje:Tráfico de menores

"Se acabó la pesadilla"

Los tres tripulantes españoles llegan a Madrid tras ser liberados en Chad

Día feliz pero de locos en Yamena, con el imán llamando a sus fieles a la resistencia contra Francia desde la mezquita mientras los diplomáticos jugaban al ratón y el gato con las autoridades chadianas y los periodistas globales. Por fin, tras la confusión, hubo fumata blanca y los tres tripulantes españoles quedaron en libertad provisional. El piloto, el copiloto y el asistente de vuelo del avión de Girjet, contratado por la ONG El Arca de Zoé para llevar a Francia a 103 niños, supuestamente huérfanos de Darfur, fueron liberados por el juez instructor después de 16 días de cautiverio. "Se acabó la pesadilla", resumió con una amplia sonrisa el sobrecargo Daniel González.

El avión Falcon que utilizan los Reyes y el presidente del Gobierno para los viajes oficiales recogió a los españoles en Yamena. Les acompañó en el trayecto hasta Madrid el secretario de Estado de Exteriores, Bernardino León. En el aeropuerto de la base de Torrejón de Ardoz (Madrid), donde aterrizó a las diez de la noche, les aguardaban la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández, de la Vega y las azafatas liberadas el domingo pasado.

Con aspecto cansado, pero enteros, los tripulantes se fundieron en emocionados abrazos con sus familiares, informa Andrea Rizzi. Todos destacaron que el trato que recibieron en Chad fue bueno y que se sintieron arropados por las autoridades españolas desde la llegada de los diplomáticos desde Camerún. "Las condiciones no eran muy buenas, pero siempre tuvimos un trato privilegiado por parte de las autoridades chadianas", señaló Daniel González. El peor momento, recordó el piloto Agustín Rey, fue cuando les quitaron los móviles. "Nos quedamos absolutamente incomunicados".

Ayuda a cambio

A cambio de la liberación, España acordó con Chad reforzar la ayuda humanitaria que ya aporta a un programa de ACNUR para los niños refugiados del Este del país, la zona donde empezó esta locura. Bernardino León dijo en Yamena que Madrid aporta ahora a ese programa "unos cuatro millones de euros anuales", pero no cuantificó el aumento de esa ayuda.

La liberación de los españoles estuvo en el aire toda la mañana por el exceso de prisa. León partió desde Madrid de madrugada junto al cónsul honorario del Chad en España, Javier Nart. Antes de despegar, el cónsul, abogado y periodista anunció en la radio en la que trabaja que la liberación era inminente. La filtración irritó a la magistratura chadiana, nada dispuesta a que el avión español aterrizase en Chad antes de que los detenidos fueran liberados, para no repetir la humillación sufrida el domingo anterior con la llegada de Nicolas Sarkozy. El juez, que había emitido a las 08.30 ante este enviado la orden de libertad de los tres españoles y del piloto belga Jacques Wilmart (evacuado en ambulancia la noche anterior a la base francesa, lo que le concedió una liberación de facto), se marchó a visitar a Wilmart y paralizó la liberación de los españoles.

Así que fueron Ricardo Losa, el funcionario desplazado al terreno por Exteriores con el aparente objetivo de complicar el trabajo de la prensa española, y el influyente abogado defensor de la tripulación, Jean-Bernard Padaré, quienes hicieron el papelón de desmentir una noticia verdadera y anunciaron que la liberación se retrasaba 24 horas. Según Losa, el avión tenía retraso. Madrid informó de que había parado en Niamey, la capital de Níger, "para no molestar a Chad". León, más irónico, dijo en Yamena que pararon a repostar. En realidad, el Falcon tuvo que aterrizar en Maiduguri (Nigeria), al otro lado del lago Chad, porque Yamena exigió que llegara más tarde.

Pagado el peaje, el juez recuperó la magnanimidad suspendida y dio curso inmediato a la orden de libertad; Agustín Rey, Sergio Muñoz y Daniel González abandonaron para siempre la cárcel de Yamena al mediodía, y el Falcon despegó de nuevo. A esa hora, el imán de Yamena llamaba durante la oración en la mezquita a sus fieles a resistir contra Francia. Ayer, hubo una manifestación más numerosa que la del día anterior, y para hoy hay anunciada otra.

Rey, Muñoz y González no cabían en sí de felicidad cuando llegaron al polvoriento y oscuro Palacio de Justicia para firmar su libertad provisional y dejar nombre y domicilio por si es preciso volver a interrogarles (cosa nada probable). "Estamos todos bien", dijo el líder del grupo, Agustín Rey, que agradeció a los medios el apoyo prestado. Los españoles fueron positivos en todo lo que dijeron. "Nos han dado de comer, nos han tratado contra el paludismo y hemos tenido agua", destacó Rey, siempre entero. El secretario de Estado español, que visitó al primer ministro chadiano, dijo que las gestiones habían sido "muy complicadas, permanentes y obligatoriamente discretas".

"No sabíamos nada", respondió Rey cuando se le preguntó si conocía el objetivo de su viaje. "Al principio, cuando nos detuvieron, vivimos una gran incertidumbre, ahí vimos que corríamos un peligro real", dice Rey, que se declara "orgulloso" de su tripulación. Tras visitar el hotel de los diplomáticos para ducharse y comer un poco, los tripulantes salieron hacia el aeropuerto de Yamena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de noviembre de 2007