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Washington ve al golpista Musharraf como un aliado "indispensable"

John Negroponte, número dos de la diplomacia estadounidense, dijo ayer en el Congreso lo que todo el mundo pensaba en Washington pero nadie acababa de declarar con contundencia: que el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, sigue siendo, pese a declarar el sábado pasado el estado de excepción y detener a más de dos mil opositores, un aliado "indispensable" en la lucha de EE UU contra el terrorismo.

Casi al mismo tiempo en que el presidente George Bush repetía en su conferencia de prensa con Nicolas Sarkozy que Musharraf tenía que "convocar elecciones cuanto antes y colgar el uniforme", el número dos del Departamento de Estado reconocía que la Administración no piensa utilizar medidas de presión para obligarle a hacerlo.

Negroponte reconoció en el Capitolio que Musharraf tomó la decisión de declarar el estado de emergencia ignorando por completo el punto de vista de Estados Unidos. "Le manifestamos una y otra vez nuestra oposición pero no siguió nuestro consejo", dijo el funcionario.

Musharraf "ha sido indispensable en la lucha global contra el terrorismo, tan indispensable que los extremistas y los radicales han intentado asesinarle en múltiples ocasiones", declaró el subsecretario. "Dicho esto, no cabe ninguna duda de que los estadounidenses tenemos mucho en juego en Pakistán", advirtió, dando a entender que, pese a los anuncios de días anteriores, Washington no prepara ningún cambio de política en Pakistán.

Negroponte declaraba ante el Comité de Exteriores de la Cámara de Representantes, controlado por los demócratas, en un momento en que ésta se está planteando revisar la ayuda para aquel país tras la declaración de la ley marcial y la represión de los oponentes políticos al régimen. El Congreso busca cómo aplicar cierto castigo a Musharraf sin herir la sensibilidad de un aliado vital para EE UU.

El senador demócrata John Kerry, miembro de ese Comité, anunció ayer que estaba considerando la posibilidad de presentar una resolución de condena a las acciones de Musharraf.

Por su parte, otro legislador demócrata, John Tierney, declaraba que el Congreso se debía plantear la suspensión de cualquier ayuda a Pakistán que no esté relacionada con los créditos para el desarrollo, como por ejemplo las armas que se mandan al Ejército paquistaní. "Creo que eso les haría reaccionar", dijo Tierney. "No sé si le forzaría a hacer algo, pero tendría impacto. Es un dinero para ellos muy importante".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de noviembre de 2007