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Musharraf anuncia que dejará el ejército y convocará elecciones antes del 15 de febrero

Para la ex primera ministra Bhutto, el anuncio es "vago" e "insuficiente"

El presidente de Pakistán, el general Pervez Musharraf, ha anunciado hoy antes del 15 de febrero se celebrarán las elecciones legislativas que dejó en suspenso el sábado pasado al decretar el estado de excepción en el país. Además, ha reiterado que abandonará su puesto de comandante supremo del Ejército, un paso que le exige la comunidad internacional en general y la ex primer ministra Benazir Bhutto, con quien ha pactado un reparto de poder, en particular.

Sin embargo, para Bhutto, el anuncio es "vago" e insuficiente. "Queremos una fecha electoral, queremos una fecha de retirada", del mando de las Fuerzas Armadas, ha afirmado la principal líder de la oposición, citada por el canal privado Geo TV.

Bhutto ha conminado al presidente a colgar el uniforme antes del 15 de noviembre, fecha anteriormente prevista por Musharraf, quien hoy se ha limitado a garantizar que abandonará ese cargo militar antes de jurar un nuevo mandato presidencial.

La promesa de Musharraf llega cuando se cumple el sexto día desde que decretara, el sábado, el estado de excepción en el país, en lo que se ha considerado un autogolpe de Estado para perpetuarse en el poder pese a la corriente popular en su contra. Desde entonces, más de 2.000 opositores han sido detenidos. Sin ir más lejos, el partido de la ex primera ministra ha denunciado esta misma mañana que 800 de sus miembros han sido arrestados.

También ha anunciado el presidente que dejará su puesto como jefe del ejército, algo que le exigen desde varios frentes. Ayer, el presidente de EE UU, George W. Bush, que le considera aliado indispensable en la lucha contra el terrorismo, le pidió que "cuelgue el uniforme y convoque elecciones". Bhutto amenazó ayer con realizar una "gran marcha" popular si no lo hacía. Y se lo exige el Supremo de su país, amparándose en la Constitución, como condición para acceder a un segundo mandato al frente del país. Por eso se ha entablado en los últimos meses un conflicto entre el Gobierno y el Supremo, incluyendo la destitución de uno de sus jueces.

Musharraf, que se hizo con el poder en Pakistán hace ocho años tras un golpe de Estado incruento, ha dicho que colgará el uniforme justo antes de jurar su puesto para su segundo mandato presidencial, obtenido el pasado 6 de octubre con el voto de 671 de los 685 votos emitidos por los diputados y senadores de las cámaras centrales y provinciales de un colegio electoral compuesto por 1.170 legisladores.

No votaron los 199 representantes de la oposición conservadora islámica ni los del Partido Popular (PPP) de Bhutto, que se abstuvieron al considerar que todo el proceso es inconstitucional dado que Musharraf es militar, lo que prohíbe la constitución, y porque entienden que las asambleas que deben elegir al presidente no son las antiguas, sino las que salgan de las elecciones de enero. El Supremo empezó a estudiar el caso y, pocos días antes del veredicto, el presidente decretó el estado de excepción.

Detenciones

Musharraf no ha anunciado cuándo levantará el estado de excepción en el país. Bajo la suspensión de derechos fundamentales que implica este decreto, han sido detenidos centenares de opositores. Hoy mismo, el Partido Popular de Bhutto ha denunciado que, a las detenciones de abogados, jueces, activistas de derechos humanos y miembros de partidos de la oposición, se ha sumado en la última jornada detenciones masivas de militantes del partido.

"Miles de nuestros activistas han sido detenidos. Sólo en Lahore (noreste), 900 miembros del Partido Popular de Pakistán están arrestados porque el Gobierno tiene miedo de Bhutto y de su llamamiento a manifestarse", ha asegurado el portavoz del partido en la región del Punjab (este), Ghulam Abbas.

Por su parte, la policía paquistaní niega haber detenido a miembros del partido de la ex primera ministra, que tiene previsto celebrar mañana un mitin en la ciudad de Rawalpindi, ciudad cercana a Islamabad, y situada también en la región del Punjab. Las fuerzas de seguridad paquistaníes han alertado al partido de la ex primer ministra, Benazir Bhutto, de "serias amenazas" durante el citado mitin, recordando el atentado producido hace unos días, cuando volvió del exilio, y que dejó 139 muertos.