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Cataluña vive una de las peores sequías

Los pantanos están al 32% de su capacidad, frente al 58% de 2006

Las precipitaciones de otoño, abundantes en muchas zonas de Cataluña, no han logrado frenar el estado de sequía por el que atraviesa la comunidad. Una vez más, desde el Departamento de Medio Ambiente se repite la letanía de siempre: "no llueve donde tendría que llover". Es decir, en las cabeceras de los ríos.

Las cifras que arrojan los embalses catalanes no pueden ser más preocupantes: están al 32% de su capacidad, cuando hace justo un año se encontraban al 58%. El pantano de La Muga (Alt Empordà) es el que atraviesa una situación más complicada. Está al 27,52% de su capacidad y la Agencia Catalana del Agua (ACA) -entidad dependiente de Medio Ambiente- ya ha activado la fase de excepcionalidad 2. Los municipios que se abastecen de sus aguas tienen prohibido el riego en calles y jardines -excepto por razones de supervivencia de árboles-, además de llenar piscinas privadas.

El 9 de abril el Departamento de Medio Ambiente aprobó el Decreto de Sequía. Este documento obliga a los municipios a reducir el riego de jardines, a cerrar las fuentes ornamentales y a limitar el riego de calles con agua potable. "Estas medidas deben servir para no tener que llegar a una situación de emergencia. En esa fase ya llegaríamos a restricciones del consumo humano", explican desde Medio Ambiente. El Decreto se mantendrá vigente, al menos, hasta el 31 de diciembre.

21 municipios sin agua

Un total de 21 municipios de Cataluña tienen problemas de abastecimiento de agua y 17 de ellos la reciben en camiones cisterna. "En algunos casos no afecta a todo el municipios, sino a algunos barrios de su entorno", aclara Jordi Pastor, jefe del departamento de gestión de recursos hídricos de la Generalitat. "La mayoría de estos núcleos urbanos se concentran en zonas de montaña que tienen sistemas de pozos muy precarios y que se nutren de acuíferos muy tocados. De todos modos, esta situación no es normal en noviembre", explica Pastor.

Según los ecologistas, las sequías de los años 2000, 2002, 2005 y 2007 demuestran que han dejado de ser una excepción para pasar a ser un aspecto con el que la ciudadanía tendrá que convivir de ahora en adelante. "No podemos funcionar a golpe de decretos. Es necesario hacer un plan de prevención de la sequía que vaya más allá. Hay que tomar conciencia de la problemática y utilizar el agua de manera más eficiente porque no iremos a mejor, sino a peor", señala Elisenda Forés, de Ecologistas en Acción.

Forés está convencida de que la sequía que sufre Cataluña es estructural y está directamente relacionada con el cambio climático. En 2006 el Ministerio de Medio Ambiente publicó un estudio según el cual los recursos hídricos sufrirán en España disminuciones importantes como consecuencia del cambio climático. Para el horizonte de 2030, el informe prevé aumentos de temperatura de hasta 1ºC y disminuciones medias de precipitación de un 5%.

Playas desiertas, pistas de esquí sin nieve y más turismo urbano

El cambio climático también pasará factura al turismo. "Las nevadas serán cada vez menos frecuentes y abundantes, por lo que muchas pistas de esquí tendrán que cerrar. La nieve artificial no parece una buena opción porque el gasto de energía y el coste económico para el usuario será extraordinario", pronosticó el martes pasado el ecólogo Ramon Folch, en una charla sobre turismo y cambio climático.

Tampoco el turismo de sol y playa saldrá muy bien parado: "Tendremos mejor tiempo, pero por eso mismo los viajeros podrán elegir entre multitud de destinos. El Mediterráneo ya no será una opción preferente", dijo Folch. "En Cataluña seguirá habiendo demanda, pero menos que ahora", añadió el ecólogo.

En cambio, el turismo urbano y cultural parece que se mantendrá, y que incluso experimentará una mejoría. Folch auguró una Barcelona todavía más llena de turistas, pero advirtió a los hoteleros y empresarios que gestionen este sector "de una manera más sostenible y eficaz". El especialista pidió hoteles más respetuosos con el medio ambiente y una sociedad "comprensiva" con las "limitaciones que están por llegar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de noviembre de 2007

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