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La energía eólica pierde aire

Las resistencias a nuevos parques hacen fracasar las previsiones del Gobierno

La energía eólica en Euskadi pierde fuelle y no termina de despegar. La creciente oposición a los molinos de viento proveniente no sólo de grupos sociales y ecologistas sino también de las instituciones, amenaza seriamente los planes del Gobierno vasco de construir en los próximos años cinco nuevos parques, que se unirían a los cuatro existentes (Elgea, Urkilla y Badaia en Álava, y Oiz, en Vizcaya). Los ecologistas piden ya una revisión del plan eólico aprobado en 2002 que determinó, en dos fases diferentes, los posibles emplazamientos, "porque algo ha fallado" con el desechado proyecto del parque de Ordunte, en Vizcaya. Pero el Departamento de Industria cree que la postura de rechazo actual a nuevos parques es una situación "puntual" y que a largo plazo las instalaciones eólicas serán aceptadas, "como ha ocurrido en Navarra". Sin embargo, la comparación con la Comunidad Foral resulta poco adecuada, ya que ésta tiene ya 936 megavatios (MW) de potencia instalada en varias decenas de parques, que producen más de la mitad de su consumo eléctrico.

Únicamente se han instalado 145 MW de los 624 previstos en el plan eólico

El Departamento de Industria considera que el parón que se da es "puntual"

Por el contrario, la aportación de la energía eólica en Euskadi es muy escasa, pese a sus ventajas medioambientales. El vigente plan energético del Gobierno vasco prevé que 2010 las energías renovables generen el 12% del total y que la procedente del viento aporte por sí sola el 1,7%.

Para llegar a este porcentaje se requiere crear parques de aerogeneradores con una potencia total de 624 Megawatios (MW). Con los cuatro actuales en funcionamiento (a los que se une la pequeña instalación marítima del Puerto de Bilbao, con 10 MW), se producen sólo 145 MW. La paralización en 2005 del proyecto de Ordunte ha sido un duro revés para el Gobierno: iba a aportar 50 Megawatios, pero no superó el informe del Departamento de Medio Ambiente. Por vez primera en su historia, esta consejería emitió una declaración de impacto negativa por los daños "irreversibles" que habría causado a la naturaleza.

Ordunte era, junto a los proyectos en Ganegokorta (Vizcaya) y Mandoegi (Guipúzcoa), los únicos pendientes de la primera fase del plan del Gobierno. Estos dos siguen paralizados.

Este panorama llevó al Departamento de Industria a acelerar la puesta en marcha de la segunda fase del plan, que contempla cinco parques eólicos y otros 13 emplazamientos de pequeño tamaño (con una potencia inferior a 10 MW). La consejería está ahora analizando las propuestas de los promotores antes de elegir a los concesionarios. Estos tienen que presentar luego un proyecto más definido, que debe pasar por el Departamento de Medio Ambiente, una fase de exposición pública y, de nuevo, por Medio Ambiente para la declaración de impacto.

Txaber Lezamiz, director de Energía del Gobierno asegura que los emplazamientos del plan "están bien pensados". "Hubo un proceso de cinco años en los que se midieron las cuestiones naturalísticas". En su opinión, la contestación actual se circunscribe a "un proyecto determinado", en alusión al desestimado parque de Ordunte. Lezamiz señala que en Navarra, donde la energía eólica se ha extendido, ocurría algo similar. "Al principio no la quería ningún alcalde y ahora hacen cola. Aquí, a largo plazo, salvo por cuestiones políticas y medioambientales, será aceptada".

No parece, sin embargo, que sus pronósticos vayan a cumplirse, sino más bien al contrario. En Álava la posición mayoritaria en las Juntas Generales es contraria a los nuevos emplazamientos de la segunda fase del plan eólico, previstos en Arkamu, Alda-Arlaba y Montes de Iturrieta, además de otros pequeños en la Rioja Alavesa. El diputado de Medio Ambiente, Mikel Mintegi (EA) ha llegado a abogar por una moratoria total mientras no se revise restrictivamente el Plan Territorial Sectorial Eólico. Este pronunciamiento le ha valido la reconvención del diputado general alavés, el peneuvista Xabier Agirre, quien afirmó el martes que Mintegi "no representa la posición del Consejo de Diputados". Por su parte, la Diputación de Vizcaya ya ha manifestado públicamente en contra del único parque que la segunda fase del plan eólico sitúa en su territorio, el de Kolometa, por estar dentro del espacio natural del Gorbea. Esta postura ha sido respaldada esta misma semana por todos los partidos representados en las Juntas Generales.

El rechazo a Ordunte marcó un antes y un después

El Gobierno ve ya imposible conseguir el objetivo de multiplicar casi por cinco en poco más de dos años la energía eólica generada actualmente y llegar a ese 1,7% del total. "Tendría que ir todo bien, y soy realista. Pero están también las mejoras tecnológicas [en los aerogeneradores]", apunta el director de Energía, Txaber Lezamiz. Los ecologistas, que apuestan por esta energía, critican sin embargo que los parques se proyecten en "zonas que se han protegido precisamente por su paisaje o las aves que las atraviesan".

Andrés Illana, miembro de Ekologistak Martxan, opina que Ordunte "ha marcado un antes y después". Considera que el Gobierno debería replantearse todo el plan de parques eólicos. "Si los técnicos que dicen que midieron los aspectos ambientales se equivocaron con Ordunte, es que algo falla". El portavoz ecologista cree "absurdo" que Industria quiera desarrollar nuevos parques, ya que estima que, si Medio Ambiente aplica los criterios utilizados para desestimar el de Ordunte, al menos se deberían rechazar dos de los cinco nuevos de esta segunda fase: los alaveses de Arkamu y Alda-Arlaba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de noviembre de 2007

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