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COLUMNA

Colaboracionismo y genialidad

La Filarmónica de Berlín es uno de los símbolos culturales de Alemania. La orquesta refleja, como en un espejo, los momentos históricos del país. No hay más que ver los directores que ha tenido y su adecuación al tiempo que vivían. Con Furtwängler se fomentó un concepto filosófico de la música en los años de reconstrucción moral después de la II Guerra Mundial, con Karajan se descubrió el glamour del éxito, con Abbado se intensificó el diálogo democrático en la manera de enfrentarse a la música, con Rattle se buscó la apertura a otros públicos y sonoridades. En los parámetros actuales de libertad, la Filarmónica de Berlín puede difundir sus experimentos en colegios conflictivos o en cárceles. En otros tiempos bastante tenía con sobrevivir sin perder de vista que era la imagen culta de Alemania.

De cuando en cuando se pasa factura al pasado de artistas e instituciones por su colaboración con situaciones como el nazismo. El caso de Günter Grass es reciente y el de los festivales de Bayreuth, recurrente. En las miradas retrospectivas a los grandes artistas del pasado, y en concreto hacia los directores de orquesta, se tiende a valorar como héroes a los que optaron por el exilio y a cuestionar a los que se quedaron. Todo ello, al margen de su genialidad como creadores. El paso del tiempo va seleccionando la prioridad en las valoraciones. Toscanini queda para la posteridad como un director imponente dentro de los que optaron por marcharse de Europa y Furtwängler como un director indispensable dentro de los que se quedaron. Sobre este último siempre flota la sombra de colaboracionismo, pero optó por el cambio desde dentro con todos los riesgos que ello conllevaba. Visto desde hoy, alguien que dejó para la posteridad testimonios grabados como la Novena, de Beethoven de Lucerna de 1954, o Tristan e Isolda, de 1953, está por encima del bien o del mal. Su contribución a la esperanza desde la cultura humanista le redime y le eleva por encima de cualquier tipo de contingencia o perversión política.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de noviembre de 2007