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Análisis:11-M: caso cerrado

Sísifo... hasta las elecciones

Dice Camus que cuando Sísifo termina de cargar la enorme piedra hasta la cima, nuestro héroe goza de un breve momento de libertad para rodar nuevamente camino abajo hacia el valle. ¿No es acaso una metáfora del esfuerzo que el líder del PP, Mariano Rajoy, lleva haciendo desde que, el 13 de marzo de 2004, declaró su convicción de que ETA era responsable del 11-M? Hubo momentos, durante estos tres años y medio, en los que parecía que Rajoy estaba en la cima y respiraba tranquilo. Pero, ahora, tras la sentencia, he aquí que baja otra vez con el peñasco en la espalda. Y vuelta a subir.

Ayer, el portavoz Eduardo Zaplana recordó que en las horas siguientes al atentado, el Gobierno del PP detuvo a los terroristas que el miércoles fueron condenados, en línea con Rajoy que dijo "que la mayoría de los condenados fueron detenidos en tiempo récord por un Ejecutivo del PP" y que "aquellas detenciones permitieron celebrar el juicio, condenar a los autores materiales y evitar nuevos atentados". Si se repasa el vídeo de la FAES sobre el 11-M se advierte que en dos secuencias aparece una sobreimpresión del símbolo de ETA y la narradora afirma: "El Gobierno tardó menos de 60 horas en detener a los primeros autores materiales".

Entonces, la pregunta es: ¿qué pinta el hecho de que los acusados detenidos bajo el PP no hayan sido condenados como inductores? La policía, aún bajo su mandato, fue capaz de detener, dice Rajoy, a los "autores materiales" y con ello se evita que se cometan "nuevos atentados". ¿A qué viene la excusa de que esos autores no hayan sido condenados como inductores para exigir otras investigaciones?

Rajoy y los cerebros que le ayudan saben que los autores se suicidaron en Leganés y que, por eso, la historia completa nunca se conocerá. Así que pueden afirmar hasta la eternidad que una mente oculta (ETA, los aparatos del Estado español y/o extranjeros, un sector del PSOE) tramó el atentado para frustrar la victoria del PP el 14-M.

El PP trabaja además con una analogía. Rajoy trabaja con la ayuda de varios cerebros. Tiene, pues, que haber cerebros en el 11-M. Los que colaboran con el dirigente existen: están en sus medios de comunicación afines. ¿Y los del 11-M? Volaron por los aires el 3 de abril de 2004, en el acto yihadista de resistencia a las autoridades policiales que los teóricos de la conspiración han cuestionado y que, mira por donde, la sentencia ha considerado probado.

Sísifo seguirá, pues, subiendo y bajando la roca hasta las elecciones del 9 de marzo. Este Sísifo es conservador, pero como su amigo Aznar, es un aventurero. Juega al todo o nada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de noviembre de 2007