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Celebremos las historias de la ciencia

El padre de la neurociencia y premio Nobel, Santiago Ramón y Cajal, dijo una vez: "El cerebro es un mundo que consta de numerosos continentes inexplorados y grandes extensiones de territorio desconocido". Cajal reveló un mundo desconocido de los procesos de comunicación en el cuerpo humano, arrojando nueva luz sobre la conexión entre pensamientos y sentimientos.

La comunicación de la ciencia a la sociedad en su conjunto es un proceso igualmente complejo e importante, con el potencial de crear panoramas de conocimiento totalmente nuevos.

Tristemente, en EE UU y en otros países ricos algunos ejecutivos de periódicos parecen haber olvidado la importancia de contar historias científicas. A medida que disminuye un 3% cada seis meses la circulación de los periódicos en inglés, grandes diarios, desde el Washington Post al San Francisco Chronicle, han eliminado puestos claves del periodismo científico. Unos cuantos, como el Dallas Morning News, ya no publican secciones de ciencia. Sin embargo, a través del mundo de habla hispana, la evidencia indica una continua sed de información científica y tecnológica local, y una apreciación por la comunicación de la ciencia. Esta semana en España, la Fundación Príncipe de Asturias reconoce a las revistas Science y Nature por su excelencia en la comunicación de la ciencia. Al mismo tiempo, en Chile, la Iniciativa Científica Milenio celebra su IV Encuentro de Periodismo y Ciencia, como parte del esfuerzo para hacer avanzar la ciencia y tecnología de ese país.

Sin buenos comunicadores, la sociedad sería más vulnerable

La comunicación de la ciencia es esencial en un mundo cada vez más complejo. Don Felipe de Borbón, Príncipe de Asturias, ha dicho que necesitamos la ayuda de gente que pueda "guiarnos entre tantas dudas y sombras hacia el entendimiento".

Un nuevo entendimiento fue la meta de una sesión de prensa ayer en Oviedo en la que se exhibió el trabajo de científicos españoles y británicos cuya investigación aparece hoy en Science. El estudio de Marcos Cruz de la Universidad de Cantabria y sus colegas comunica lo que puede ser la primera evidencia de un defecto cósmico creado durante el nacimiento del universo. Estos hallazgos nos pueden ayudar a saber más sobre cómo evolucionó el cosmos mientras se expandía y se enfriaba tras el Big Bang.

El finado Stephen Jay Gould, uno de los comunicadores científicos más extraordinarios, dijo: "Parte del arte de cualquier tipo de total erudición está en decirlo bien". Publicar un artículo en una revista de primera categoría como Science es una importante hazaña, pero sólo el principio del proceso de comunicación. Acercar a los reporteros y a los científicos es el siguiente paso. La cobertura de prensa proporciona un vínculo crucial entre los científicos y el público, al comunicar la investigación con amplitud.

La libertad de comunicar abiertamente la ciencia es un derecho que nunca debemos dar por hecho, particularmente en países que están haciendo un gran esfuerzo para atraer más jóvenes a las carreras científicas. Una comunicación científica abierta es doblemente importante cuando las metas de la investigación chocan con valores políticos o religiosos. En EE UU, la información científica relevante para la política de cambio climático y el estudio de la evolución ha tenido que competir con las agendas política y religiosa por la atención del público. Sin buenos comunicadores para ayudar a informar sobre lo que nos dicen los datos científicos, la sociedad sería más vulnerable a tomar decisiones malinformadas.

Vivimos en una época extraordinaria en la que los científicos investigan misterios fundamentales: ¿De qué está hecho el universo? ¿Cuál es la base biológica de la conciencia? ¿Puede el mundo seguir sosteniendo una población y un consumo crecientes? Preguntas como éstas impulsan los descubrimientos del futuro.

"En algún lugar", dijo una vez el finado astrónomo Carl Sagan, "algo increíble está esperando ser descubierto". El pasar de lo desconocido a lo conocido no constituirá una gran diferencia si la información no es compartida. Una buena comunicación científica asegurará que el mundo prospere mediante la búsqueda y adquisición de nuevos e increíbles conocimientos.

Monica Bradford es directora ejecutiva de la revista Science, premio Príncipe de Asturias de Comunicación.

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