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Los trabajadores de OHL denuncian prisas en la obra y socavones en otros tramos del AVE

Los trabajadores de OHL reaccionaron ayer a las críticas que en los últimos días les llueven desde Fomento. Y lo hicieron llevándose por delante las afirmaciones del ministerio sobre su actuación en el tramo de 1,1 kilómetros que construyen del AVE a Barcelona.

El comité de empresa de la constructora emitió ayer un comunicado en el que afirma que lo único que han encontrado en Adif (la empresa estatal responsable de las obras) son prisas para acabar cuanto antes y negativas a las alternativas que OHL presentaba para evitar dificultades.

De paso, los trabajadores niegan todo lo que ha estado diciendo Fomento estos días en los que ha reinado el caos en las infraestructuras barcelonesas. "Es falso que haya incompetentes en la obra. Es falso que las empresas de los tramos adyacentes no estén teniendo dificultades", dice la carta.

El ministerio que dirige Magdalena Álvarez ha argumentado que los problemas se concentran en los 1,1 kilómetros que construye OHL, empresa que califica de "inepta" y de culpable de las molestias que sufren los viajeros catalanes. Pues bien. OHL dice que los problemas se extienden más allá del tramo que construye: "No hace ni una semana ha muerto un trabajador en otra de las zonas. Se producen socavones en todos los tramos, y [las restantes empresas] están teniendo dificultades serias".

Adif admite que es cierto que las otras tres concesionarias (Acciona, Corsan y Sacyr) también han tenido problemas, pero señala que OHL es la que más incumplimientos acumula. Fuentes de la compañía estatal recuerdan la carta que enviaron a la empresa el pasado mes de agosto en la que le pedían que tomara medidas para garantizar la seguridad de la C-2 (la línea de Cercanías que está cortada).

El presidente del Comité de Empresa de OHL, Luis Merlo, asegura que debido a las críticas que la empresa está recibiendo de Fomento, los trabajadores están sufriendo insultos y lanzamientos de objetos -"incluso de armas blancas", dice- por parte de viandantes indignados. La carta concluye: "Llevamos sin vacaciones desde hace dos años, soportando una presión difícil de describir".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de octubre de 2007