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La investigación del 11-M

El último terrorista huido del 11-M murió en combate en Bagdad

El informe policial más reciente sobre el atentado de los trenes revela contactos del argelino Daoud Ouhnane con una célula islamista en Cataluña hasta finales de 2006

EL PAÍS inicia hoy una serie de artículos sobre la investigación del 11-M, el atentado más grave en la historia de España. El próximo 31 de octubre, el tribunal que durante cuatro meses juzgó la matanza hará pública la sentencia.

El argelino Daoud Ouhnane, último huido vivo al que se considera autor material del 11-M, murió entre octubre y noviembre del año pasado en Irak "durante un enfrentamiento con efectivos militares de la coalición", según el último informe sobre la investigación policial del 11-M. España ha conocido esta circunstancia hace unos meses "por Servicios de Inteligencia extranjeros", que mantienen que la muerte de Ouhnane "fue corroborada por sus compañeros". El informe, al que ha tenido acceso EL PAÍS, señala que, hasta la fecha de su muerte, el argelino mantuvo contactos con células islamistas afincadas en Cataluña durante 2005 y 2006.

Ouhnane huyó a Irak tras el 11-M "previo paso por Turquía, valiéndose de la infraestructura proporcionada por las redes Tigris y Sello [islamistas que ayudaron a huir a tres autores del 11-M]". También recaló en Siria. El contacto de Ouhnane en España tras huir a Irak fue Djilali Boussiri, detenido en la Operación Sello II. El argelino tenía la misión de buscar "la forma de volver a cometer atentados en España", según los indicios descubiertos en las operaciones Sello, Tigris y Camaleón.

En la última operación contra esas redes, de hace casi un año, fueron detenidas tres personas en Barcelona, Tarragona y Girona y otras dos que estaban en prisión, todas acusadas de haber ayudado a huir a tres ejecutores del 11-M: Mohamed Afalah, al que la policía da por muerto en un atentado suicida en Irak en mayo de 2005; Mohamed Belhadj, que alquiló el piso de Leganés donde se suicidaron siete de los terroristas del 11-M, y Ouhnane, cuyas huellas aparecieron en la furgoneta Renault Kangoo en la que los terroristas trasladaron las bombas antes de colocarlas en los trenes.

Uno de esos cinco detenidos, el preso Kamal Ahbar, declaró en el juicio del 11-M, aunque no se le dio gran credibilidad, que Ouhnane habría muerto en Irak en 2005. Pero la investigación policial y judicial ha acreditado contactos de Ouhnane con la red islamista de Cataluña hasta septiembre de 2006.

Las huellas de Ouhnane se hallaron en una bolsa de basura azul con detonadores que estaba bajo un asiento de la Kangoo. Inicialmente, el FBI cometió el error de adjudicar esa huella al abogado de islamistas de Oregón Brando Mayfield. Tras varios meses de investigación, la policía reunió pruebas que situaban a Ouhnane en la Kangoo (huellas dactilares), la casa de Chinchón (tráfico telefónico) donde se montaron las bombas y el piso de Leganés donde el 3 de abril de 2004 se suicidaron siete de los autores del asesinato de 191 personas. La policía halló en este piso una mochila con una libreta Estrella de La Caixa a nombre de Ouhnane.

Luego se supo que el argelino contactó desde su móvil (660 271 849) con Jamal Ahmidan, El Chino, los días 27 de febrero y 4 y 6 de marzo de 2004, y con Mohamed Oulad Akcha, el 4 y 6 de marzo. Las llamadas las hizo desde la casucha de Chinchón. Posteriormente desconectó el teléfono y lo reactivó el 12 de marzo en Corella (Navarra). El último informe policial repasa la trayectoria de Ouhnane en España: en diciembre de 2003 estaba empleado por una empresa de trabajo temporal para colocar parqué en Tarragona. También pasó por Las Pedroñeras (Cuenca) y Barcelona. Luego Turquía, Siria... El final, en Irak.

Cinco causas con flecos del 11-M

El 11-M no se agotará con la sentencia que se conocerá la semana que viene. El juez Juan del Olmo mantiene abiertas cinco investigaciones diferentes sobre flecos de las pesquisas que, según fuentes jurídicas, podrían acabar en dos nuevos juicios. Esas diligencias profundizan en asuntos como la trama de los explosivos de Asturias o los movimientos de los supuestos autores materiales de la masacre huidos o muertos en Irak.Las fuentes consultadas aseguran que al menos seis islamistas están imputados en dichas causas, segregadas de la principal una vez que se dictó en mayo de 2006 la apertura del juicio oral contra los ya detenidos.Los flecos de la investigación se concentraron en las diligencias previas 147/06, pero luego se han abierto otras cuatro. Del Olmo ha preguntado a la Fiscalía de la Audiencia si considera pertinente englobar en una sola todas estas causas. Aún no hay respuesta.

Las negativas de Del Olmo al FBI

Los documentos incluidos en las nuevas causas detallan, por ejemplo, la pugna que mantuvo el FBI con el juez Del Olmo, quien rechazó todos los intentos de la agencia federal norteamericana para interrogar a los testigos de la masacre. El FBI alegó inicialmente, pero sin más precisiones, que algunas de las 191 víctimas mortales y casi 2.000 heridos de los atentados contra cuatro trenes eran estadounidenses. Pero, al comprobar que no era así, la agencia explicó que quería interrogar a los supervivientes citados a declarar en la causa por cuestiones de seguridad del país.Del Olmo fue rechazando una por una las peticiones del FBI. No obstante, según fuentes de la lucha antiterrorista, en los días inmediatamente posteriores a la masacre, tanto la CIA como el FBI tuvieron acceso directo a las pesquisas e incluso pudieron llevarse copias de informes sobre distintos aspectos de la investigación de los atentados.

Los 149 'e-mail' de El Egipcio

El Departamento de Estado de EE UU remitió al juzgado de la Audiencia Nacional un sustancioso informe sobre el tráfico de correos electrónicos mantenido por Rabei Osman, Mohamed El Egipcio, desde Milán a partir del 21 de abril de 2004. El documento prueba que El Egipcio, quien se declaró en el juicio un paleto informático, utilizó supuestamente varias direcciones de correo diferentes y que en las fechas investigadas, del 21 de abril al 12 de mayo de 2004, cruzó al menos 149 correos electrónicos, entre recibidos y enviados.Varios de ellos proceden de servidores islamistas, de personas residentes, por ejemplo, en Jordania, y otros muchos carecen de contenido, aunque han sido usados en modo borrador desde puntos diferentes del planeta. El Egipcio solía contactar con la página islamicfinder.org, donde se resuelven cuestiones doctrinales del islam y se ofrece información sobre imanes y mezquitas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de octubre de 2007

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