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El Gobierno francés divide a los sindicatos

El caos circulatorio fue mucho mayor el segundo día de la huelga de transportes

Francia se recuperaba ayer poco a poco de la huelga de los transportes públicos contra la reforma de los regímenes especiales de pensiones. A diferencia de la jornada del jueves, que transcurrió sin excesivos problemas gracias a las precauciones tomadas por los ciudadanos, la de ayer fue caótica, especialmente en la región de París, en cuyos accesos hubo colas de tráfico de hasta 200 kilómetros.

Los problemas persistían ayer por la noche. A los atascos de toda la jornada se les añadían los provocados por quienes salían de fin de semana. La circulación de los trenes se estaba normalizando, pero los transportes urbanos anunciaban un día más de paro.

La división que el Gobierno francés ha conseguido crear en el frente sindical era evidente en lo aleatorio de los paros en el metro o en los trenes de cercanías, lo que creó enorme confusión entre los viajeros. En cualquier caso, hasta que el lunes no se reúnan las direcciones de todas las centrales, la situación seguirá siendo impredecible.

La noche del jueves, los representantes de los ferrocarriles públicos (SNCF) consiguieron pactar con la FGAAC, un sindicato sectorial que representa a más de un tercio de los conductores de trenes, una serie de beneficios como el de permitirles jubilarse a los 55 años, rompiendo así el frente que pretendía mantener la huelga, que ha quedado reducido a dos de los ocho sindicatos -Fuerza Obrera y Sud Rail- que convocaron la huelga.

El pacto ha creado un profundo malestar en la Confederación General del Trabajo (CGT), el principal sindicato de Francia, que denunció estas conversaciones "entre bastidores".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de octubre de 2007