Los efectos del temporal

El riesgo de inundaciones del Palau de les Arts se conoce desde hace 10 años

El arquitecto responsabiliza al Ayuntamiento y a la Generalitat porque avisó del problema

Santiago Calatrava no tiene la culpa. La culpa es del Ayuntamiento y de la Generalitat que han hecho oídos sordos a los avisos "del riesgo de inundabilidad desde 1997" del Palau de les Arts del arquitecto, según afirmó ayer el responsable de su oficina, Fernando Benzo. El caso es que nadie hizo nada y el edificio, que ya costaba 332 millones de euros en 2005, está varado a causa de las lluvias torrenciales. Se ha achicado el agua, pero no hay luz y peligra la inauguración de la temporada el 27 de octubre con Carmen. La orquesta de la ópera ensaya hoy en el Palau de la Música, que también sufrió inundaciones.

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Las acusaciones de Calatrava pillaron por sorpresa a la Ciutat de les Arts i de les Ciències (CACSA). "Silencio absoluto", fue la reacción de la entidad de la Generalitat. Algunas fuentes manifestaban su "incredulidad" por las manifestaciones tras los continuos retrasos y sobrecostes de las obras del arquitecto y los encargos sucesivos a Calatrava por parte de la Generalitat. Otros interpretaban las palabras como una forma de provocar la reacción del Ayuntamiento, que lo nombró recientemente hijo predilecto, y de la Generalitat.

Las inundaciones del 26 de septiembre y del viernes "no son responsabilidad ni del proyecto ni del edificio, ni por tanto, de Calatrava" y ya avisó hace 10 años, manifestó Benzo. ¿Y por qué Calatrava continuó con el edificio si había tal riesgo? "Ya le digo que el problema surgió cuando se alteró la altura del jardín original", contestó.

Según el estudio del arquitecto, las inundaciones obedecen a una doble causa: el proyecto original de Calatrava incluía en la zona norte una lámina de agua, "una especie de cauce que permitiría el perfecto desagüe en caso de lluvias torrenciales" pero "se rechazó". Y el nivel del antiguo cauce del Turia se ha subido a causa del ajardinamiento llevado a cabo por el Ayuntamiento en el linde norte, "algo que convierte al edificio en inundable porque lo coloca en el punto más bajo del cauce".

Sin embargo, las actuales piscinas del Palau filtran el agua hacia el nivel -3 del Palau y por los respiradores el agua se precipita hacia el sótano, como pasó el viernes. El teatro ha tenido problemas desde su anticipada apertura. Hoy siguen las obras en una sala para arreglar su defectuosa acústica y se han eliminado 200 butacas de la principal por su nula visibilidad.

Ya hacia el 2000, el estudio de Calatrava llamó la atención sobre el riesgo pero la "tensa situación política" entre las dos administraciones implicadas (la Generalitat presidida por Eduardo Zaplana y el Ayuntamiento, por Rita Barberá) hizo que "no hubiera diálogo suficiente para encontrar una solución", dijo Benzo a Europa Press. Hoy esa relación es "mejor y por ahí pasa nuestra esperanza" de solución, añadió. Ayer se reunieron todas las partes.

La nota oficial del Palau de les Arts es que "se trabaja para restablecer la normalidad". El concejal de Urbanismo, Jorge Bellver, aseguró ayer que está dispuesto a modificar el Plan Especial del antiguo cauce y a hacer alguna intervención en los jardines si es necesario. La edil del Ciclo Integral del Agua, María Àngels Ramón-Llín, ha recordado que en esa zona falta un colector. La Consejería de Medio Ambiente tiene en "proceso de licitación" un nuevo colector entre la Ciutat de les Arts y el Puente de Astilleros, informa Sara Velert. Fuentes de Medio Ambiente y municipales achacaron el desastre a las "extraordinarias lluvias". La gota fría no explica que también se inundara el coliseo hace tres semanas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 15 de octubre de 2007.

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