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El fin del 'boom' de la vivienda

Miles de jóvenes rechazan los planes de alquiler del Gobierno

"No son más que migajas", denuncia el movimiento V de Vivienda

Varios miles de personas, la mayoría jóvenes, volvieron a salir ayer a la calle para protestar en toda España por la situación de la vivienda en lo que ha supuesto un claro rechazo a las políticas de fomento del alquiler anunciadas recientemente por el Gobierno y a las propuestas del PP. Una de las pancartas exhibidas en Madrid, donde se congregaron unas 4.000 personas, resumía el sentir de la mayoría: Ni hipoteca perpetua, ni plan electoral.

"Reivindicamos que nuestros derechos sean algo más que frases en papel mojado"

El ambiente festivo y reivindicativo volvió a ser la tónica de las concentraciones convocadas por la Asamblea contra la Precariedad y por la Vivienda Digna y a la que se sumaron numerosos colectivos en toda España. La manifestación más numerosa fue la de Madrid, que partió de la Puerta del Sol y que se prolongó durante casi tres horas. La policía cifró la asistencia en 2.000 personas, mientras que los organizadores calcularon unas 20.000.

Al frente de ella circulaba un camión a bordo del cual viajaban Hipotecón y SuperVivienda, un superhéroe, este último, que surgió en Barcelona y que se ha convertido en un icono del movimiento conocido como V de Vivienda. A escasos metros, en la cabecera de la manifestación se podía leer una pancarta con el lema Gente sin casas, casas sin gente. Una de las reivindicaciones del movimiento siempre ha sido dar salida a los más de tres millones de pisos vacíos que hay en España, "que deben ser colocadas en una bolsa pública de alquiler", denunció la Asamblea.

Durante todo el recorrido no pararon de gritarse cánticos como: "Qué pasa, qué pasa, que no tenemos casa"; "Espe, espe, espe, especulación", o "Queremos un chalé como el de ZP". De forma simbólica se depositaron dos casas de cartón, una frente a la sede del Banco de España, al grito de "manos arriba, esto es un atraco", y otra en la Carrera de San Jerónimo, cerca del Congreso de los Diputados, para denunciar la actuación de los políticos ante este problema.

Los manifestantes rechazaron tanto las políticas de fomento al alquiler del Gobierno socialista, como las contrapropuestas del PP. Tacharon a amas de "electoralistas". "No son más que patrañas", explicaba Gonzalo, un hombre de 60 años, que acudió a la concentración porque "el acceso a una vivienda no es sólo un problema de los chavales".

Al final de la manifestación, en Atocha se procedió a la lectura de un manifiesto en el que se advertía de que "se ha acabado el tiempo de las migajas, de los parches y de los engaños. Reivindicamos que nuestros derechos se cumplan, que sean algo más que solemnes frases en papel mojado

En Barcelona, la convocatoria movilizó a unas 1.800 personas, según la Guardia Urbana, que se concentraron en la plaza de Sant Jaume, sede del Palau de la Generalitat. Entre los manifestantes había personas de todas las edades, desde familias, jóvenes hasta personas mayores. Los concentrados corearon eslóganes sobre la carestía de la vivienda y a favor de una política de ayudas.

En el resto de ciudades, como Bilbao, San Sebastián y Valencia, las concentraciones estaban convocadas frente a los ayuntamientos. En el caso de Sevilla, la Asamblea por la Vivienda Digna sacó a la calle la reunión que celebra cada miércoles, desde hace más de un año, en el centro vecinal El Pumarejo, informa Reyes Rincón. Alrededor de medio centenar de personas se dieron cita en la Plaza Nueva, ante la sede del Ayuntamiento, junto a dos pancartas que resumían el espíritu de la protesta: Vivienda digna: un derecho, no un negocio y Contra la especulación y el ladrillazo, vivienda para todos.

Antonio Bienvenida, uno de los portavoces, fue el primero en tomar la palabra. "La vivienda es un derecho recogido en la Constitución, pero que las Administraciones han dejado exclusivamente en manos de constructores e inmobiliarias".

Tampoco en Sevilla ha gustado a los asistentes la ayuda de 240 euros al alquiler ofrecida por el Gobierno central: "Me parece un intento de legalizar los contratos de los alquileres, pero que no va a mejorar nada y va a hacer que suban los precios", vaticinó un joven. Éste propuso como alternativa que las administraciones garanticen viviendas a cambio de un alquiler que varíe "según el sueldo de cada cual". Pero para alguno, ésta tampoco debería ser la solución. "Yo creo que no tendríamos que pagar nada", advirtió otra joven. "La vivienda tendría que ser un derecho gratuito, igual que la educación o la sanidad", señaló.

El anteproyecto de la Junta de Andalucía para garantizar por ley el derecho a la vivienda sí que gusta a casi todos los que ayer se concentraron en Sevilla. "Pero no nos lo creemos", reconoció el portavoz de la Asamblea hispalense.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de octubre de 2007