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Un tribunal prohíbe una fiesta popular por el maltrato "antinatural" que sufren los patos

El fallo impide el lanzamiento de las aves al mar para ser cazadas por bañistas en Sagunto

La tradicional suelta de patos en Sagunto -centenares de ellos son lanzados al agua y allí recogidos por bañistas- supone un maltrato antinatural para los animales. Por eso, el Tribunal Superior de Justicia de Valencia ha dado la razón a la Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales (ANPBA) y ha anulado el festejo.

Cada año, en el puerto de Sagunto se produce "la suelta de patos a la mar". Cientos de patos son lanzados al agua y los bañistas los recogen. No suena cruel, pero según la sentencia "el festejo no era ajeno a las actitudes, por parte de los manifestantes, de maltrato (consciente o no) y sufrimiento de los animales", según la sentencia, fechada el pasado 1 de octubre. Los patos, mudos y domésticos, acababan en mal estado. A veces se ahogaban; a veces dos bañistas se peleaban y los patos acababan malheridos, según denuncian las protectoras de animales.

Así que la federación nacional recurrió en 2005 el permiso que la Generalitat Valenciana, del PP, otorgó al festejo, en un ayuntamiento gobernado entonces por el PSOE. El tribunal concluyó que, a tenor de las fotos, los bañistas "realizan actos que -cuando menos- resultan antinaturales para el animal (se contempla en una de las fotografías cómo unos jóvenes extraen del agua a uno de los patos capturados agarrándolo del cuello)". La sentencia destaca que los animales son "patos domésticos que han perdido el hábito de nadar y de volar", lo que hace más sangrante el festejo. Por ello, anula aquella orden.

En 2006, el Ayuntamiento de Sagunto autorizó el festejo sin permiso de la Generalitat, que por ello le impuso una multa de 45.000 euros por infracción muy grave de la ley de espectáculos públicos.

En 2007 volvió a hacerse aunque esta vez con menos patos y menos nadadores. Las defensoras de animales esperan que esta sentencia acabe de una vez con el festejo. Y que abra la puerta para otros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de octubre de 2007