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Reportaje:

Una decisión en el aire

Air France, miembro de Sky Team y marginada de la T-Sur, estudia pujar por Iberia. Spanair también está en venta. Y Vueling, en crisis

El alojamiento de las aerolíneas que operan en Barcelona en El Prat del futuro no podía retrasarse más. Se comprende que la nueva Terminal Sur (T-Sur) estará lista para ser explotada antes de que acabe el primer trimestre de 2009 y las compañías del sector necesitaban saber qué espacio se les asignará. Sin embargo, a la vista de la situación en la que se encuentra la mayoría de los protagonistas de esta historia, todo lo anunciado ayer por AENA está en el aire.

Mientras el ente gestor de los aeropuertos españoles reunía de buena mañana a su consejo de administración en Barcelona, el diario económico francés La Tribune publicaba que Air France-KLM preparan los últimos detalles de una oferta sobre la española Iberia, que podría consistir en hacerse con un tercio del capital, en compañía de socios españoles (se apunta desde hace semanas a la familia Lara). El consorcio puede tomar una decisión este mismo octubre, lo que supondría plantar cara a la declaración de interés por Iberia formulada por Texas Pacific Group (TPG) y British Airways; también con socios españoles, entre los cuales Quercus, ligada a la familia Carulla.

Imaginemos que Air France gana la partida (según La Tribune, su oferta sería superior a la planteada por TPG). Air France forma parte de la alianza Sky Team -la única agrupación de aerolíneas que ha quedado fuera de la Terminal Sur "porque incluirla habría significado la saturación de la T-Sur", según AENA-. Sky Team también quería, y quiere, ir a la nueva terminal, aunque Zapatero reforme la vieja con inversiones adicionales de hasta 1.400 millones de euros. Pero Iberia, favorecida en el reparto pese a su reducción de rutas con su marca en favor de su participada Clickair, forma parte de la alianza OneWorld, que sí va a la T-Sur.

De Sky Team forma parte también la española Air Europa. Y esta última aerolínea se apresuró ayer a insistir en que "entre la asignación conocida hoy y la que resulte en la primavera de 2009 puede haber importantes diferencias. Tanto a consecuencia de la resolución de las incógnitas ahora presentes, como del propio proceso de ajuste en la asignación de espacios".

Pero ya se sabe que no sólo Iberia lleva colgado el cartel de en venta. Otra de las aerolíneas satisfechas porque logran su objetivo de ubicarse en la Terminal Sur es Spanair, que forma parte de la alianza Star Alliance. El primer accionista de Spanair es la aerolínea escandinava SAS. Controla más del 90% del capital de la empresa española. El presidente de Spanair y del grupo Marsans, Gonzalo Pascual, confirmó que se ha comprometido con SAS a lanzar una oferta por el 100% de la aerolínea, de cuyo capital posee el 5%. Por ahora, Marsans ha comprado al grupo escandinavo el 55% de Newco, la división de asistencia en tierra a Spanair, por 43,5 millones. Pero no es seguro que Pascual, cuyo discurso es favorable al crecimiento de El Prat, se lleve el gato al agua.

En este contexto, sólo faltaba la grave crisis de confianza que en los mercados viene sufriendo Vueling, aerolínea catalana que también se ubicará en la T-Sur y que, pese a no arrastrar ningún problema operacional, se ve castigada por la nueva revisión de sus previsiones de resultados. Su principal accionista, la familia Lara, de Planeta, ha retirado su confianza (y sus consejeros) a los gestores de Vueling, herida por una guerra de precios con otras aerolíneas de bajo coste que ella misma ha contribuido a desatar.

AENA, al igual que la Generalitat y los empresarios, corrieron a recordar ayer que la asignación de espacios de la nueva T-Sur es revocable si los cambios de propietarios derivan en cambios de aliados y de alianzas y, sobre todo, si se detecta que desfallece la apuesta por Barcelona y su objetivo "estratégico" de convertirse en el tan traído y llevado hub o centro de conexiones de vuelos.

Sin embargo, no queda claro el mecanismo de la revocación. Ni tampoco cuánto debe marcar el termómetro de la apuesta por Barcelona. El propio director de aeropuertos de AENA, Javier Marín, admitió ayer que el reparto se ha decidido sobre la base del potencial de crecimiento y de conectividad de las principales alianzas. Pero también admitió que, en los planes a cinco años que le han presentado las aerolíneas, "ninguna aerolínea ha concretado rutas intercontinentales", las que se quiere favorecer en El Prat.

"El sector planifica a corto plazo. Existen incertidumbres en el sector y varias compañías están inmersas en procesos corporativos que pueden variar su estrategia", dijo Marín. Lo dicho. En el aire.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de octubre de 2007