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El Bellas Artes celebra a través de 150 obras el centenario de Nicolás Martínez

La muestra recuerda el estilo costumbrista del pintor bilbaíno, influido por el cubismo

El Museo de Bellas Artes de Bilbao inauguró ayer una exposición del pintor y cartelista Nicolás Martínez Ortiz de Zárate (1907-1991) para conmemorar el centenario de su nacimiento. La muestra reune unas 150 obras, entre pinturas, acuarelas, dibujos, grabados y carteles, marcados por un estilo costumbrista, su vivo colorido y la influencia cubista en las formas. Ortiz, con una intensa tarea como cartelista, fue autor de las imágenes que anunciaban las fiestas de Bilbao o la Vuelta Ciclista a España en la década de los sesenta.

Nicolás Martínez nació en el corazón de Bilbao, en el número 17 de la calle Colón de Larreategui. El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, descubrió ayer en su casa natal una placa conmemorativa, coincidiendo con la inauguración de una exposición que en el Museo de Bellas Artes recorre toda su obra, realizada a lo largo de 60 años de vida artística. Martínez pintó paisajes, escenas costumbristas y bodegones, pero alcanzó el mayor nivel de difusión como cartelista. De su estudio salieron, por ejemplo, los carteles de los Aberri Eguna anteriores a la guerra civil, de las fiestas de agosto en San Sebastián y en Bilbao, de las corridas de toros de la feria de la Semana Grande de la capital vizcaína y del 50º aniversario del nacimiento del Athletic.

La exposición, que permanecera abierta al público hasta el próximo 28 de octubre, reú-ne un centenar y medio de obras, en su mayor parte propiedad de la familia del artista, y documentos que recorren cronológicamente toda su trayectoria. El director de Bilbao arte, Javier Riaño, coordinador de la muestra, destaca el eclecticismo y la apertura de Martínez.

Diseño de billetes

En la exposición se pueden ver los billetes, emitidos por el Banco de España, que Martínez dibujó por encargo del Gobierno de Euskadi entre 1936 y 1937. Entre los proyectos de murales que realizó se encuentran los que plasmó sobre las paredes del cuartel de Garellano y el hotel Carlton, en Bilbao, y en Altos Hornos de Vizcaya.

Martínez comenzó a temprana edad su formación en la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao. Pronto destacó por su talento para el dibujo y la pintura y con 17 años obtuvo una beca para viajar a París y ampliar sus estudios en la Grande Chaumiére. De la mano del artista Francisco Durrio, Martínez se introdujo en los ambientes artísticos de París, donde permaneció tres años. La llamada para cumplir el servicio militar le obligó a regresar a Bilbao. Fue entonces cuando realizó los murales de Garellano, antes de regresar a París para completar su formción. La década de los treinta del pasado siglo fueron de una gran actividad creativa para Martínez. Afincado de nuevo en la capital vizcaína, frecuentaba entonces el círculo de artistas como Arteta y Aranoa, recibía numerosos encargos para la realización de murales en espacios públicos y carteles. En los años anteriores a la guerra civil ejerció como secretario de la Asociación de Artistas Vascos.

Al término de la guerra, Martínez sufrió la cárcel, pero consiguió recuperar la actividad profesional, centrándose en el terreno de los carteles y los murales. Aunque no mostraba en público su pintura, Martinez seguía trabajando en su estudio, plasmando paisajes del País Vasco y figuras robustas de pescadores, pastores y trabajadores de la industria, en un estilo de influencia cubista. Fuera del circuito comercial Martínez depuraba su pintura, manteniendose dentro de la temática costumbrista, dominada por el colorido alegre y espontáneo.

A finales de los años sesenta, Martínez puso fin a la etapa de silencio y volvió a mostrar su obra al público. Hasta su fallecimento en 1991, las exposiciones le permitieron recuperar el reconocimiento del público, con pinturas en las que, fundamentalmente, plasmaba paisajes - vistas de Bakio, Plentzia, Algorta o El Escorial, y algunas escenas urbanas- y bodegones. En 1986, la Asociación de Artistas Vascos le dedicó un homenaje para reconocer su larga carrera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de octubre de 2007