Reportaje:

Marineros de bajo coste

Los armadores contratan extranjeros ante la falta de mano de obra

"Todos los tripulantes son con experiencia; unos más y otros menos. Se adecuan al trabajo y a las costumbres muy rápidamente, no protestan ni son conflictivos y, si en algo fallan, nosotros somos responsables. Condiciones económicas: están desde 650 euros mínimo a 800 máximo, depende la negociación con el armador". Así reza un anuncio enviado a las cofradías gallegas que oferta a marineros indonesios para trabajar en el sector pesquero.

La anunciante es la mercantil Shipping Oriental Services, a la que el pasado mes de marzo una inspección del Ministerio de Trabajo le levantó un acta de infracción muy grave por considerar "ilegal" el anuncio y el proceso de contratación de los trabajadores, según indicó el abogado de la Confederación General del Trabajo (CGT), sindicato que interpuso la denuncia ante la Administración.

El hecho es que los gallegos ya no quieren trabajar en el mar y la escasez de mano de obra nacional obliga a los armadores gallegos a contratar tripulantes extranjeros para la flota pesquera. Indonesia se ha convertido una de las canteras que nutre de marineros a los buques gallegos. "Hace años los caladeros estaban a tope y los barcos embarcaban a tripulantes gallegos en muchos casos, había dinero y a la gente joven les compensaba aunque era un trabajo muy sacrificado", relata Luz Vaz, inspectora de la Federación Internacional de Trabajadores (ITF). "Ahora en los caladeros está escaseando la pesca, a los tripulantes gallegos ya no les interesa ir al mar y tenemos que contratar mano de obra extranjera".

La ITF ha sido uno de los sindicatos que más ha denunciado la situación de "explotación" a la que se ven sometidos muchos inmigrantes, no sólo en el sector marítimo y pesquero en Galicia, sino en todo el mundo, a través del informe Out of sight, out of mind, donde denuncian los abusos en el mar. "No es que en Galicia se esté perdiendo la tradición pesquera sino que las condiciones son muy duras. No rozan la esclavitud, si no que lo es", afirma Luz Vaz.

"Al principio se traían a magrebíes y sudafricanos pero en los últimos años han prescindido de este tipo de trabajadores para traer a gente de Indonesia", señala y encamina una posible explicación a que los primeros, al aprender a hablar castellano, pueden ser más proclives a denunciar.

Estas agencias se publicitan en los países de origen de los marineros y les prometen unas condiciones que no tienen en su país. Es cuando el interesado solicita venir a trabajar cuando tiene que pagarle a la agencia de embarque una cuota para "meterlo en unas listas" y ofrecerlo aquí. Según indica Luz Vaz, estas agencias intermediarias contactan aquí con otra empresa de contratación que a su vez ofrece al armador mano de obra barata.

"Se trata de auténticas mafias", afirma la inspectora de la ITF y recuerda un caso de un barco en A Guardia, donde el armador le presentó unos justificantes conforme los pagos que hacía eran ajustables a la ley y donde se demostraba que la agencia intermediaria era la que realmente se llevaba el dinero. "Cobran comisiones por todo, los salarios son ridículos y no haya nada por escrito, ni contrato de trabajo, ni indemnizaciones por accidente", denuncia.

Esta precariedad laboral se ve agraviada por la falta de dominio del idioma. "Les falta información y formación, lo que repercute en la seguridad en la mar", sentencia recordando el caso del Bergur, en el que murieron tres tripulantes indonesios por falta de oxígeno al bajar a limpiar un tanque.

José Manuel Muñiz, presidente de la Asociación Española de Titulados Náuticos Pesqueros (Aetinape) también apuntó en esta dirección. "Se trata de tripulaciones multirraciales con marineros que hablan diferentes lenguas y no se entienden, falta coordinación entre ellos". Así definió la nueva composición de las tripulaciones gallegas y justificó la posición de los armadores: "Ante las condiciones mínimas te encuentras que tienes que recurrir a gente marginal, falta de profesionalidad y de eficacia". Señaló que lo que ofrecen estas agencias es "carne de cañón". Sin embargo, Muñiz cree que se debe priorizar el empleo nacional sin negarle la incorporación a mano de obra extranjera. Y se deben hacer avances en el trabajo en la mar, "reconociéndose la peligrosidad del mismo".

Un seguro para pocos

Ante las condiciones de los marineros, desde la Administración gallega se ha aprobado un seguro colectivo de accidentes en el mar, que la Consellería de Pesca amplió a todos los inmigrantes enrolados en buques pesqueros gallegos en el año 2006. La medida no cubre a los doscientos indonesios que según Ramiro Otero, de Comisiones Obreras, se encuentran en condiciones de explotación en la comunidad gallega. Desde la administración no se tienen datos oficiales, ya que solo constan los que se encuentran en situación legal.

A este respecto, José Manuel Muñiz, de Aetinape, destaca que no existen unos controles mínimos que recuenten el número de inmigrantes que llegan a través de estas mafias: "En este sentido el sector es una anarquía porque no hay control". "Son barcos vinculados a la Unión Europea, como por ejemplo el caso del Enxembre, el barco apresado en Escocia. Y se está haciendo la vista gorda desde las instituciones".

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