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Los efectos de la crisis

La falta de liquidez lleva a la suspensión de pagos a la inmobiliaria Llanera

La sociedad arrastra una deuda de 746 millones de euros y emplea a más de 600 trabajadores

El cambio de ciclo en el mercado inmobiliario español se ha cobrado como primera gran víctima a la empresa que mantenía un equilibrio más inestable. Seis sociedades del grupo constructor e inmobiliario Llanera, entre ellas la matriz, presentaron ayer la petición de concurso voluntario de acreedores. La agresiva estrategia de compra de suelo, en su mayoría rústico, encaminada a la venta de viviendas turísticas a un precio asequible ha tropezado también con cambios en la gestión política del urbanismo valenciano y con la negativa de los bancos a sostener una aventura que se había desbocado, en un momento de inusitada prudencia, hacia el negocio del ladrillo. Llanera arrastraba un pasivo de 746 millones de euros a finales de 2006 y emplea a más de 600 trabajadores.

Los bancos se han negado a sostener un proyecto que se había desbocado

Bancaja, Banco de Valencia y Lehman Brothers son las entidades más afectadas

El juzgado de lo mercantil de Valencia recibió ayer la solicitud voluntaria de concurso de acreedores presentada por las sociedades Llanera, SL, matriz del grupo con sede en Xàtiva (Valencia), Llanera Construcción y Obras, Llanera Urbanismo e Inmobiliaria, Aldalondo, Descans Les Marines y Patrimonial Arenall. Una nota del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana explica que las sociedades "basan su petición en la situación de insolvencia inminente de cada una de ellas y del grupo que forman, y que ha producido como efectos la negativa de muchas entidades financieras a estructurar la deuda a largo plazo" que arrastraban.

Llanera acumulaba a finales de 2006 unas deudas a largo plazo con entidades financieras -esencialmente Bancaja y Banco de Valencia- de 301 millones de euros. Y un préstamo a corto plazo del banco de inversiones estadounidense Lehman Brothers de 148,3 millones de euros. Su pasivo alcanzaba los 746 millones de euros.

En un comunicado, Bancaja aseguró ayer que la deuda del Grupo Llanera con la caja "se encuentra en torno a 92 millones". Y mantuvo que el 97% de esa deuda "cuenta con las garantías adecuadas en cada caso". En el préstamo de Lehman Brothers, 54 millones están garantizados por otras entidades y el banco estadounidense ha congelado una cuenta de Llanera de 6 millones. Además, la garantía inicial del crédito es un terreno de 90 hectáreas en Chiva (Valencia), informa Íñigo de Barrón.

Fernando Gallego, consejero delegado de Llanera desde 1998, atribuyó ayer en una nota la solicitud del concurso a tres causas. Primero, a "la evolución del mercado de la vivienda en España" debido al alza de tipos que causa una reducción del crédito a particulares y a promotores. En segundo lugar, da la clave: "La actividad inmobiliaria tiene proyectos de maduración a largo plazo que han sido financiados a corto plazo". Los intentos de renegociar la deuda han resultado baldíos. Los bancos han endurecido el crédito al sector por el cambio de ciclo nacional y por la crisis crediticia internacional que tiene como epicentro las hipotecas de alto riesgo en EE UU.

También alude a "un continuado deterioro en la imagen de su solvencia" que atribuye a las "noticias aparecidas en los medios" desde principios de 2007. Según el consejero delegado de Llanera, las aseguradoras de crédito, las entidades financieras y los propios proveedores de la inmobiliaria le habrían apretado las clavijas por culpa de los medios.

Pero Carlos Martínez, director gerente de Llanera, confesaba hace un año que el "cronograma" previsto para el desarrollo de suelo no terminaba de cuadrar. La inmobiliaria había definido un modelo de vivienda turística asequible destinada al mercado británico. Había consolidado una gran imagen de marca a través del patrocinio del Valencia CF o del Charlton, un equipo de la Premier League británica; y a través de vallas publicitarias como primer usuario del monoposte. Llanera incluso tenía grabado el spot que debía disparar las compras entre el público británico. Pero sólo había culminado dos promociones de vivienda turística en Alcossebre (Castellón) y Dénia (Alicante). Un gran complejo previsto en Calatrava de la Cruz (Murcia) en torno a un campo de golf permanece congelado.

La pequeña empresa constructora que había fundado en 1988 Fernando Gallego Almazora, un albañil cuyo negocio creció cuando empezó a levantar naves industriales, tomó otro rumbo cuando sus hijos Fernando y José Ramón se hicieron cargo de la empresa en 1998. Al amparo de una legislación permisiva para la promoción urbanística, Llanera apuntó a objetivos más ambiciosos sin reparar en gastos de personal - con 40 directivos, uno más que Fadesa, que multiplica su facturación- y con apoyo financiero de Bancaja y Banco de Valencia, esencialmente.

Los cambios en la gestión política del urbanismo valenciano tras varias advertencias del Parlamento Europeo y, sobre todo, la negativa de las entidades financieras a sostener una aventura que se había desbocado, han dado al traste con el proyecto de los hermanos Gallego. Llanera planteaba ayer concentrarse en los segmentos de actividad más rentables y "continuar con la transformación urbanística de desarrollos inmobiliarios" como fórmulas para superar la crisis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de octubre de 2007