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Entrevista:Santiago Gómez-Reino | Secretario general de Relacións Exteriores

"Es estrambótico que Badajoz pilote la relación con Portugal en vez de Galicia"

Santiago
Justo cuando el bipartito atraviesa el ecuador de la legislatura, Santiago Gómez-Reino (Ourense, 1945) deja de ser el jefe de la diplomacia gallega. La Xunta aprobará en los próximos días su cese, una decisión, subraya, prevista y comunicada a sus superiores hace un año. Su tierra natal ha sido el último paso de una carrera política que le llevó a participar en las negociaciones de adhesión de España a la CEE y a dirigir la oficina humanitaria de la Unión Europea.

"Tengo ganas de irme para casa definitivamente". Como dictan sus genes, la casa de este gallego no tiene por qué estar dentro de las fronteras de Galicia. Santiago Gómez-Reino regresa a Bruselas con su familia tras dos años al frente de la política exterior del bipartito. Dice haber cumplido la misión que se propuso cuando recibió la llamada de Emilio Pérez Touriño para formar parte del bipartito. Aceptó el encargo por confesa fidelidad al PSOE, aunque ese compromiso no le impide criticar la decisión del Gobierno de Zapatero de permitir que Galicia no sea la sede de la oficina que dirigirá la cooperación con Portugal. Su probable sustituto en la Xunta es Julio Fernández Mato.

"Había gente que actuaba en nombre de Galicia dándose una representatividad que no tenía. Eso se va a eliminar con las delegaciones en el exterior"

"No tenemos por qué repetir errores del pasado. Espero que estas entidades de representación del Gobierno gallego no se usen de forma partidista"

"Es absurdo decir que sin mí la Xunta orientará su política hacia América Latina. Más del 90% de nuestras relaciones económicas son con Europa"

Pregunta. ¿Por qué deja el cargo en medio de la legislatura?

Respuesta. Desde el principio estaba claro que no iba a estar toda la legislatura. Eso lo ratifiqué en el mes de septiembre de 2006, cuando anuncié que me quedaría un año más. Lo hice porque estimo que hay que ser cortés con la gente que dirige los sitios por donde pasas y no dar sorpresas de última hora. El 28 de febrero me recibió el presidente y estuvimos hablando largo y tendido. Le entregué una carta en la que le explicaba las razones de mi marcha.

P. ¿Y cuáles son esas razones?

R. Todos los objetivos que me había planteado han sido conseguidos o están ya construidos los fundamentos que ahora hay que aplicar. Mi trabajo en la Xunta está terminado. La única forma de conciliar mis intereses y preocupaciones personales con los de la Xunta es dejar el trabajo hecho e irme. Sé que es inusual que un alto cargo abandone su puesto en este momento, pero creo que es el oportuno porque quedan dos años de legislatura y la persona que me sustituya tiene tiempo para estrenar lo que se ha hecho y cambiar lo que tenga que cambiar.

P. ¿Qué metas cree haber alcanzado en estos dos años?

R. El margen de maniobra de las comunidades autónomas en las relaciones internacionales no es que sea escaso pero tampoco es el que tiene un Estado. Pero había que elaborar una estrategia y se ha hecho. Se ha elaborado un libro blanco en el que participaron eminentes profesores y expertos de Galicia dirigidos por Fernando González Laxe. También me preocupaba la dispersión de esfuerzos y dinero que había en determinadas estructuras exteriores de representación. Una autonomía seria no puede nombrar de cualquier forma a sus representantes en el exterior y se deben constituir delegaciones oficiales.

P. ¿Cómo fue el proceso para constituir estas entidades?

R. No fue fácil. Duró mucho tiempo y hubo muchas discusiones.

P. ¿Qué reticencias había?

R. No había reticencias. Había una construcción de algo que no existía. Había problemas económicos, laborales... Antes del verano se aprobó el decreto de constitución de la primera delegación, que será en Argentina.

P. Tal y como están diseñadas esas delegaciones, ¿se limitará el uso partidista y electoral por parte de los gobernantes?

R. Las delegaciones, como las embajadas, son instrumentos de política, de representación institucional. Es difícil separar las dos cosas. Lo que espero es que no se utilicen de forma partidista. Van a ser constituidas como instrumento para las relaciones económicas, políticas y asistenciales en beneficio de ciudadanos gallegos, tanto los de aquí como los de allá. Están al servicio no sólo del Gobierno sino de toda la clase política y, por supuesto, del pueblo gallego. Si lo hacen, y quien lo haga, actuará mal.

P. No sería una novedad.

R. Bien, pero no tenemos por qué repetir los errores de otros y del pasado. Las delegaciones no nacen con el objetivo de una utilización partidista o electoral, ni siquiera sólo para su utilización asistencial.

P. ¿Qué problemas en las relaciones exteriores de Galicia se solventarán con estas entidades?

R. Las delegaciones no se van a constituir para resolver problemas prácticos. Van a ser un instrumento oficial de la Autonomía, van a estar sobre el terreno. Tendrán una capacidad de acción que hoy no tenemos. Ahora carecemos de estructuras permanentes y las que teníamos no eran ni oficiales, ni reconocidas. Había gente que actuaba en nombre de Galicia dándose una representatividad que no tenía. Eso se va a eliminar.

P. ¿Hacia qué parte del planeta debe mirar Galicia en su política exterior?

R. La mayor parte de nuestros intereses siguen y seguirán estando en el entorno de la Unión Europea. Leí hace poco unos artículos que interpretan que ahora habrá un cambio de orientación hacia América Latina por parte de la Xunta. Es absurdo.

P. ¿Por qué?

R. Porque nosotros tenemos todos los huevos en la misma cesta y esa cesta se llama UE. De ahí vienen los miles y miles de millones de euros que nos dan. Si analizamos las importaciones y exportaciones, más del 90% de nuestras relaciones económicas son con Europa, que significa el resto de España, Portugal y los demás países europeos. De los 14.000 millones de euros que Galicia exporta, sólo 540 van a América Latina, apenas el 3%. Nuestra economía funciona sobre la base de las relaciones con Europa. Si hay alguien que en el futuro pretende cambiar ese estado de la cuestión, le deseo suerte pero no creo que lo consiga.

P. ¿Teme que su marcha propicie ese giro hacia América Latina?

R. No, no se va a dar.

P. ¿Está convencida la cúpula del Gobierno de que se debe mirar a Europa?

R. No lo sé. Pero las relaciones con América Latina se tienen que plantear con una estrategia a muy largo plazo, implicando a las comunidades gallegas en el exterior que tengan capacidad económica y tratando de penetrar con nuestros productos e inversiones en una realidad que no es fácil. Europa sí la conocemos, porque llevamos toda la vida exportando allí, donde existe la capacidad de compra de nuestros productos.

P. ¿Hay en Europa una buena infraestructura para que Galicia coloque sus productos?

R. Los buenos empresarios no necesitan muchas infraestructuras. Si tienen buena estrategia de empresa, buenos productos y buen personal no necesitan eso.

P. ¿E infraestructura institucional para ayudar a esos empresarios?

R. La única en Europa está en Bruselas a través de la Fundación Galicia Europa.

P. ¿Es suficiente?

R. La Xunta no es beligerante en las relaciones comerciales, no vende ni compra. Lo que puede es ayudar a las empresas pero dudo mucho que la Xunta les pueda decir a los empresarios dinámicos qué deben hacer en Hungría, Chequia o Ucrania.

P. ¿Perdió mucho Galicia cuando se decidió ubicar la secretaria técnica de la Eurorregión en Badajoz?

R. Teníamos una aspiración que no logramos. Cumplíamos todos los requisitos necesarios para pilotar esa cooperación transfronteriza entre España y Portugal. Hubo innumerables reuniones entre los gobiernos de estos países a las cuales asistimos. Defendimos esa opción a capa y espada. El 40% de la población sujeta a esa cooperación está en Galicia y norte de Portugal. Pero España y Portugal entendieron que era más práctico fijar la sede en Badajoz. Me parece estrambótico e injusto que elijan Badajoz en vez de Galicia para pilotar esa relación, porque entre esta ciudad y Lisboa sólo encuentras los páramos del Alentejo. La Xunta iba a asumir directamente el secretariado, mientras que los extremeños se lo han concedido a una sociedad anónima de derecho público que no tiene experiencia en el tema.

P. ¿Qué intereses hay entonces detrás de esa decisión?

R. Habría que preguntárselo al Ministerio de Economía.

P. ¿Tuvo problemas con algún miembro del Gobierno?

R. No he tenido ningún problema con nadie, ni con la parte socialista ni con la del Bloque. Me he entendido razonablemente bien con todo el mundo. Hemos dado entrada en la Fundación Galicia Europa de Bruselas a las consellerías que lo han estimado oportuno. Hay varias del Bloque que están allí.

P. ¿Se han invertido bien los fondos europeos en Galicia?

R. Si examinamos el desarrollo de Galicia en relación con las infraestructuras, la diferencia entre el año 86 y hoy es abismal. Ha habido un uso razonable de esos fondos. Como dice un amigo mío: "El señor Feder, ése sí que es un señor".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de septiembre de 2007