Tribuna:COYUNTURA INTERNACIONAL
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Sin miedo a la crisis

Los eventos recientes de turbulencia financiera han hecho que las vacaciones de verano sean menos tranquilas de lo habitual, refloreciendo los temores a que tarde o temprano se producirá un ajuste generalizado en los mercados. Esta manía persigue a los inversores desde el lejano 1720, cuando se produce en Gran Bretaña una de las primeras crisis financieras debido a una burbuja especulativa iniciada en 1711. La aparición de la South Sea Company, que logró el monopolio sobre el comercio con las colonias españolas en América, y la divulgación de rumores cada vez más exagerados sobre el valor potencial del comercio con el Nuevo Mundo tuvo el efecto de desatar la especulación, provocando un fuerte impulso en el precio de su acción y del resto del mercado. Se generó además uno de los primeros efectos contagio, al arrastrar a los mercados de Amsterdam y París.

Los países emergentes, por primera vez, pueden afrontar una crisis en condiciones más favorables que minimizan los impactos

Estas imágenes vuelven a la mente de algunos a mediados de agosto, cuando se evidencia que los problemas en el mercado de hipotecas de alto riesgo de EE UU van más allá de las dificultades de los titulares de dichas hipotecas y sus acreedores iniciales. Una disminución en el precio de los activos conjuntamente con un deterioro de la confianza de los consumidores puede generar una corrección en el consumo y tener un impacto final en actividad y empleo.

Sin embargo, los factores que hacen diferente este episodio son el mayor peso en la economía mundial y la mayor estabilidad que muestran los países emergentes. Las mejoras en los fundamentos se han evidenciado en estos días al reducirse ostensiblemente la vulnerabilidad ante este tipo de shocks, comparado con periodos previos. Las economías emergentes tienen hoy excedente de ahorro gracias al creciente protagonismo comercial de Asia y al efecto positivo del alto precio de materias primas en América Latina. Disfrutan de mayor apertura comercial y flexibilidad en los tipos de cambio que en episodios anteriores de incertidumbre, con una gestión de políticas económicas más responsable. En Asia, el crecimiento de la región está menos expuesto a la volatilidad de la cuenta de capital a diferencia del periodo previo a la crisis asiática. Todos estos elementos hacen pensar que ante una moderación del crecimiento en la economía estadounidense, los emergentes se convierten en los compensadores del crecimiento global.

Giovanni Di Plácido es economista jefe para América Latina y Mercados Emergentes de BBVA.

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