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Irak expulsa a la principal compañía de seguridad privada de EE UU

Los mercenarios de Blackwater, involucrados en la muerte de ocho civiles

A la guardia pretoriana de George Bush le han revocado la licencia para operar en Irak, según anunció ayer el Gobierno de Nuri al Maliki, por su presunta implicación en la muerte de ocho civiles. "Le hemos retirado el permiso a Blackwater. No pueden trabajar ya en territorio iraquí. Hemos abierto una investigación criminal contra los que participaron en este asunto", aseguró el portavoz del Ministerio del Interior, Abdul Karim Jalaf.

El asunto que ha provocado la expulsión de la compañía es la muerte, el pasado domingo, de al menos ocho civiles iraquíes, que cayeron bajo el fuego cruzado de los mercenarios de Blackwater en Bagdad, cuando éstos reaccionaban a la explosión de un coche bomba al paso de una caravana del Departamento de Estado de EE UU. No hubo muertos ni heridos entre el grupo de norteamericanos.

Bagdad ha abierto una investigación, pero no es probable que los pistoleros de la empresa se enfrenten a los tribunales, ya que no están sujetos al código de justicia militar, ante el que sí responden los soldados regulares.

Según declaró a la prensa en Bagdad el testigo Hussein Abdul Abbas, propietario de una tienda de teléfonos móviles en la zona, "ocho todoterreno pasaban por la calle. Un minuto después, oímos una explosión y, de repente, disparos durante 20 minutos, entre hombres armados de aquí y gente del convoy que vestían ropas civiles. Todos los que estábamos en la calle nos fuimos corriendo". Pero ocho cayeron bajo las balas. Trece personas se encuentran heridas.

Al Maliki denunció el incidente el domingo, calificando el asunto en el que había estado envuelta una "compañía de seguridad extranjera" de "crimen". El ministro del Interior, Jawad al Bolani, calificó los hechos de "un asesinato que no podemos mantener tapado". La secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, anunció ayer su intención de llamar al primer ministro para expresarle sus condolencias y tratar de disuadirle de la idea de la expulsión, después de que anunciara una investigación en su departamento sobre este asunto.

La prensa iraquí se hacía eco de una filtración del Gobierno que sugería que los mercenarios se habrían ensañado con los civiles que se agolparon para ver qué había pasado tras la explosión.

Blackwater es hoy una empresa con ingresos que se cifran en cientos de millones de dólares anuales derivados de contratos con el Pentágono, con los servicios de espionaje estadounidenses y para entrenar a fuerzas policiales en cualquier punto del globo. Es la elitista guardia pretoriana de Bush para ejecutar su "guerra global contra el terrorismo", cuenta con su propia base militar y una flota de una veintena de aviones, además de 20.000 trabajadores. En Bagdad tiene desplegadas ahora a más de 1.000 personas armadas hasta los dientes. Su flota de helicópteros Little Bird sobrevuela habitualmente la capital. Entre los amigos de la compañía está el vicepresidente de EE UU, Dick Cheney, y el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld. No hay que olvidar a Coffer Black, considerado por algunos el legendario jefe de operaciones clandestinas de la CIA y hoy vicepresidente de Blackwater.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de septiembre de 2007