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Reportaje:

La debilidad del bolívar fuerte

Venezuela intenta luchar contra la inflación con una nueva moneda

En la memoria de los venezolanos está granado el viernes negro de febrero de 1983, cuando el presidente Luis Herrera se dirigió a la nación para anunciar que se dejaban de vender dólares a 4,30 bolívares. Llegaba el control de cambios y la devaluación. Un cuarto de siglo después, Venezuela va a lanzar una nueva moneda, el bolívar fuerte, equivalente a 1.000 bolívares de los actuales. El tipo de cambio en el mercado paralelo se sitúa en torno a 4,8 bolívares fuertes por dólar. La conclusión es simple: la moneda ha perdido el 99,9% de su valor frente al dólar.

En algunos comercios de Caracas, los precios empiezan a estar en las dos monedas, algo que será obligatorio dentro de dos semanas. El bolívar fuerte entrará en circulación en enero e irá sustituyendo progresivamente al actual. Habrá un periodo transitorio en que convivirán ambos, con su diferencia de tres ceros.

El 'viernes negro' de 1983 el dólar dejó de estar a 4,30 bolívares; ahora vuelve un cambio parecido tras juntar 1.000 bolívares en uno

La propaganda oficial dice que "con la reconversión monetaria se logrará una mayor eficiencia en el sistema de pagos, que se verá favorecido con el manejo de cifras más pequeñas, lo que facilita tanto las operaciones comerciales y el cálculo de todas las transacciones económicas, como los registros contables" y que el cambio "reforzará la confianza en el signo monetario y será un reflejo de la fortaleza de la economía nacional".

Según los analistas de Santander Investment, "uno de los errores en los que ha incurrido tanto el Gobierno Nacional como el Banco Central consiste en afirmar que la reconversión de monedas en Venezuela habrá de generar una menor inflación y aumentar el poder adquisitivo de la moneda".

Santander Investment ha estudiado fenómenos similares de reconversión monetaria en otros países latinoamericanos. La conclusión es que "si bien es cierto que una parte importante de países que adoptaron el esquema de reconversión monetaria (o algún cambio en el esquema monetario más o menos similar) lograron alcanzar con el tiempo tasas de inflación menores, es importante señalar que la medida se combinó con políticas económicas contracíclicas. La experiencia de otros países de la región parece confirmar el hecho de que la reconversión monetaria, en sí misma, es ineficaz para reducir los niveles de inflación en el corto plazo".

El análisis muestra que la medida tuvo éxito sólo en tres de los 14 casos analizados (Argentina en 1985 y Brasil en 1986 y 1990) y fracasó de lleno en otros cinco (Argentina en 1980 y 1973, Brasil en 1989 y 1993 y Perú en 1985).

En el resto de los casos, la sustitución de moneda se dio en un contexto de desaceleración previa y sostenida de la inflación, de modo que el control de los precios no puede atribuirse al cambio de moneda. Esos casos son, además, los que han dado resultados más duraderos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de septiembre de 2007