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Reportaje:

Jesucristo en chándal

Hay pantalones vaqueros, tatuajes, ropa deportiva. Y mucho rock. 'Jesucristo Superstar', el musical más querido por los españoles, vuelve a Madrid con una versión actualizada de la partitura más famosa de Lloyd Weber para seguir removiendo conciencias.

Es el musical preferido por los espectadores españoles. La mejor productora de este tipo de espectáculos en España, Stage Entertainment, lo sabe, y por eso se ha gastado 4,5 millones de euros en poner en pie esta ópera rock, 32 años después de que lograra un apoteósico éxito en España. El dato no es un invento. Está avalado por la típica encuesta, ¿científica?, realizada entre un buen puñado de potenciales espectadores por la empresa Focus Group. Les ofrecieron una larga lista de posibilidades y resultó que la historia de los siete últimos días en la vida de Jesucristo venció por goleada a otro tipo de espectáculos musicales como Rent, Miss Saigon o El fantasma de la Ópera. En segunda posición, el siguiente que más les gustaría ver a los españoles sobre las tablas, Sonrisas y lágrimas, y el tercero, El rey león. Este último show de Disney, estrenado en Broadway, sale tan terriblemente caro que para los amantes del género sigue siendo un sueño que algún productor se atreva a traer a la Gran Vía el montaje original.

La ópera rock de 1970 de Lloyd Weber tiene influncias de Led Zeppelin, The Who, Deep Purple y Rolling Stones

No es para menos. En este tipo de negocio, en el Broadway madrileño ya hay que andarse con pies de plomo. Otras apuestas muy fuertes no han sido tan rentables como a sus promotores les habría gustado. El último ejemplo, y muy sonado, fue la puesta en escena de Los productores, también por Stage Entertainment. La obra de Mel Brooks que había arrasado en Nueva York y Londres no consiguió cumplir un año en el teatro Coliseum de Madrid. De nada sirvió contratar a Santiago Segura como protagonista y que Torrente, el brazo tonto de la ley, intentase por todos los medios aprender a cantar; tampoco la advertencia del propio Brooks, que, en un claro exceso de optimismo, declaró a este suplemento hace un año que su obra gustaría a los españoles puesto que "en España se ama la música". Esa partitura de 19 canciones al más puro estilo clásico de Broadway no lo logró, ni una traducción de un texto repleto de juegos de palabras y chascarrillos que no poseen la misma fuerza en su idioma original que en la versión castellana. Conclusión: pensar que la Gran Vía es igual que el West End londinense o la calle 42 de Nueva York es un tanto peligroso.

Parece que esta vez la apuesta es sobre seguro. Primero, por el estudio de mercado; después, porque según los productores de esta nueva versión de Jesucristo Superstar, ya se han vendido más de 10.000 entradas para el show desde que se pusieron a la venta el pasado abril. Además, frente al teatro Lope de Vega, Stage también prepara otro reestreno que ya les proporcionó mucho éxito. Tan sólo 20 días después de que Jesucristo eche a andar, en el teatro Coliseum se volverá a vivir la historia de La Bella y la Bestia. Dos inversiones seguras.

Pero el hecho de que la obra, Jesucristo Superstar, sea de entrada caballo ganador no ha impedido a Stage tirar la casa por la ventana. "Si vienes al teatro a ver el mismo musical que se montó en España con Camilo Sesto o con Pablo Abraira y Pedro Rui Blas en 1985, te llevarás una decepción", asegura Miquel Fernández, el actor y cantante de 27 años que dará vida a Jesucristo en esta ocasión, y que ya ha sido protagonista de los musicales Hoy no me puedo levantar y We will rock you. Los promotores de la nueva adaptación no quieren dar gato por liebre a nadie, y quien vaya al estreno y espere saberse todas las canciones, ver túnicas, burritos y sandalias, lo lleva claro. La producción es nueva de cabo a rabo. "Una versión del siglo XXI", asegura Stephen Rayne, el director londinense al que le han encargado ponerse al timón de este barco.

"En cuanto a la interpretación -gestual y vocal-, la noche del estreno será inolvidable. Camilo Sesto incorpora la figura de Cristo con resplandeciente identificación. Como cantante, me pareció muy superior a sus admirables grabaciones discográficas. Llevó a su actuación una emoción religiosa que le apartaba de todo divismo. Actuación triunfal, asimismo, la de Teddy Bautista, en el difícil papel de Judas. Y una revelación, al menos para mí, la de Ángela Carrasco, en Magdalena. Ternura, amor, arrepentimiento, en su voz llena de luz. Y habría que destacar uno a uno a los intérpretes. Decorado, iluminación, orquesta, sonido cuadrafónico, fueron complemento al triunfo de un espectáculo inusitado en nuestros escenarios". Éstas fueron las palabras que mereció al crítico Julio Trenas, del diario Arriba, el estreno de Jesucristo en 1975 en Madrid.

Han pasado 32 años y el nuevo público solicita otros alicientes. Como 32 micrófonos inalámbricos, 70 altavoces colocados por todo el teatro, 150 trabajadores en la producción, 35 técnicos en cada representación para que todo funcione, 96.000 vatios de sonido, 11 músicos, 18 cambios de escena, 265 trajes y 480 horas de ensayo... Datos impensables hace tres décadas.

"Nosotros evitamos intencionadamente cualquier referencia a la divinidad de Cristo y elegimos, por tanto, terminar nuestra historia en la muerte y no en la resurrección", eso fue lo que dijeron sus autores para presentar su obra a principios de los años setenta. Una apuesta que primero se grabó en disco y, tras su éxito en Estados Unidos, se decidió llevar a los escenarios y se estrenó el 12 de octubre de 1971 en el teatro Hellinger de Nueva York como musical. En la puerta del edificio se concentraron multitud de grupos de ultracatólicos escandalizados por el mensaje de una obra que narraba la historia desde el punto de vista de Judas, el que vendió a su amigo, y que presentaba a Cristo como hombre.

En el Jesucristo Superstar 2007, todo es nuevo salvo la historia y la partitura. Para los más fans, tranquilidad: la tensión entre Judas y Cristo sigue. La cierta justificación de la traición que Tim Rice, autor del libreto, introdujo en la historia, también. María Magdalena, Caifás, Pilatos y Herodes, todos continúan. Tanto no ha evolucionado el montaje, pese al buen trabajo que ha hecho con las letras Alicia Serrat. Lo que sí se introducirán serán cascos de antidisturbios, pantalones vaqueros, chándales, tatuajes, una escenografía con pasarelas que suben y bajan, y efectos especiales. La tecnología de 2007 al servicio de una obra que es ya un clásico del musical, sobre todo por su versión cinematográfica de 1973 bajo la dirección de Norman Jewison y con dos fantásticos cantantes: Carl Anderson, como Judas, un papel conocido en el mundillo de los musicales como el rompegargantas, y Ted Neeley, en el de Jesucristo.

Y, sobre todo, lo que continúa es la materia prima: la genial partitura de un jovencísimo Andrew Lloyd Weber -tenía sólo 22 años- creada con influencias de grupos como The Who, Led Zeppelin, Deep Purple o los mismísimos Rolling Stones. Todo pasado por la batidora de su formación en la música clásica y que supuso su estreno profesional junto al letrista Tim Rice.

Jesucristo Superstar es una composición que no deja indiferente, llena de buenas canciones y que impulsa toda la producción a que el espectáculo no se detenga ni un segundo. Los temas se suceden uno detrás de otro y, prácticamente, en toda la representación no hay más de 10 líneas de texto que no sean cantadas. Además, ésta será la primera vez en España que las canciones se interpreten en su tonalidad original, según han confesado los principales cantantes del nuevo elenco. Todo bajo la dirección musical firmada por Marc Álvarez, que consigue que las líneas compositivas no suenen anacrónicas y que ha acercado la orquestación al rock actual.

"Será inevitable que haya comparaciones y discusiones entre los montajes que ya se han hecho y éste. La versión de Camilo Sesto era increíble. Pero a los espectadores les diría que acudieran al teatro con una mentalidad abierta y sin ideas preconcebidas para enfrentarse a este montaje", asegura Miquel Fernández. Ignaci Vidal, el actor de 34 años que tiene la difícil misión de interpretar al rompegargantas Judas de la nueva versión y que ya estuvo en Rent, termina el razonamiento: "Si han pasado más de 30 años, debe notarse que han pasado. Lo absurdo es ser del Barcelona y querer ver jugar a Stoichkov todavía, ¿no?".

Para el director Stephen Rayne, las cosas van así: "Este musical habla de sentimientos de amistad, de frustración y cariño. Son sentimientos que no cambian a lo largo de la historia. Todos los que actúan, los que toman decisiones terribles en esta narración, lo hacen porque creen que están haciendo lo mejor que deben. No se puede contar el texto de Tim Rice sin darse cuenta de lo que ocurre en Oriente Próximo en este momento. No sería honesto. Tampoco queremos hacer una función política, pero es que el texto ya es político de por sí, y eso es lo que lo convierte en un musical tan moderno. Yo quiero hacer la versión más honesta que pueda, tanto en lo musical como en lo actoral, pero también fresca y espontánea, muy pensada en el mensaje. Puedo asegurar que la gente saldrá del teatro y pensará en ello".

Pero, además, Rayne, que ha dirigido en el Reino Unido musicales como Me and My girl o Kiss me Kate, entre otros, quiere que el nuevo Jesucristo sea muy televisivo y fresco. "Hemos incluido mucha más coreografía que en otros montajes y todo será muy natural y más visual. En Jesucristo hay, por ejemplo, una gran obertura y nos proponemos enganchar al público desde la primera nota, que a los cinco minutos ya esté dentro de la obra y fluya hasta el final sin darse apenas cuenta".

Si tiene éxito, puede que se repita lo que ocurrió en Londres en 1972 cuando se estrenó en el West End, donde permaneció durante ocho años ininterrumpidamente y que volvió a estrenarse en el teatro Lyceum en 1996. Lo que no quisieran tanto los productores como los actores es que hubiera protestas a las puertas del teatro. Ante esta cuestión, los cantantes muestran cierta división. Ignaci Vidal, Judas, es el más combativo de los tres: "La productora no quiere que esta versión tenga demasiadas connotaciones políticas. Probablemente nuestro director quiera ser más cañero, pero me da la impresión de que no le dejan". Miquel Fernández cree que todo va a salir bien: "Creo que la Iglesia ha evolucionado un poquito y que ya no se montarán los escándalos de hace 34 años". En la misma dirección se muestra Lorena Calero, de 26 años, que ha hecho Fama y dará cuerpo a María Magdalena -esos papeles secundarios que suele hacer Lloyd Weber en los que regala a las actrices uno o dos de los mejores temas de la partitura.

Lo cierto es que si algo ha tenido la Iglesia después de los escándalos iniciales ha sido un comportamiento un tanto paradójico. Es habitual encontrar misas y comuniones en las que se cantan temas de Jesucristo Superstar como Siempre quise ser un apóstol. La misma actitud que cuando obispos y el Foro de la Familia salieron a la calle a protestar por la aprobación de la ley del matrimonio homosexual y terminaron la manifestación con la música y la voz de uno de los más combativos homosexuales que ha dado el rock; con un tema de The Queen, de la reina que murió de sida: el We are the champions de Freddie Mercury.

Al menos, el Jesucristo de la Gran Vía no será tan polémico como el estrenado este verano en el Festival de Edimburgo por la compañía californiana 108 Theatre: gay, nacido en Tejas en los setenta y enamorado de Judas.

'Jesucristo Superstar' se representará en el teatro Lope de Vega de Madrid a partir del 20 de septiembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2007