Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tribuna:POLÍTICA LINGÜÍSTICA

Las lenguas y ETB

Critica el autor lo que considera falta de cuidado de la televisión pública vasca en el tratamiento de las dos lenguas oficiales

El 19 de agosto pasado, Luisa Etxenike publicó en estas páginas un interesante artículo titulado Torcidos lingüísticos. Señalaba la autora los errores cometidos en la televisión pública vasca por lo que respecta a la lengua castellana, poniendo ejemplos oídos y vistos (sobreimpresos), como "desbastador incendio", "axfisiados", etcétera.

La lista, desde luego, podría alargarse mucho. Se oyen pronunciaciones descuidadas y no adecuadas a ese nivel (no hablamos de la lengua de la calle o de la taberna) como "consijnas", "empleáo", etcétera. Pero ¿y si contemplamos los errores cometidos en nuestra otra lengua oficial, el euskara? La lista sería aún más larga. En los últimos días he visto sobreimpreso "Arrayoz" (en lugar de Arraiotz), "Sokoa" (por Zokoa) y oído ciertas pronunciaciones desgraciadas, por ejemplo otra vez "Biriatú" (por Biriátu), o "Jaurgain", con la jota española para referirse a este insigne investigador suletino.

Más que un Consejo de Administración, el de EITB es una 'administración de consejos'

EITB ha demostrado durante años que no se toma en serio el buen uso de las dos lenguas oficiales

Ahora bien, esto no tiene remedio. EITB ha demostrado durante años que no se toma en serio, o que no da la importacia debida, al buen uso de las dos lenguas oficiales. Ha sido imposible establecer un verdadero servicio lingüístico en esa casa (que es un ente público, no lo olvidemos), y lo único que se ha hecho es poner algunos parches, echando mano de algunas personas y tres o cuatro cursillos. Muy, pero que muy lejos, de lo que se necesita.

De esta triste historia yo podría hablar con alguna extensión. En el tiempo en que fui consejero de EITB, presentado por Euskaltzaindia y votado por el Parlamento, traté de organizar una Comisión Lingüística que se ocupara del cuidado de ambas lenguas. Propuse algunos nombres, tanto dentro del campo del castellano como del euskara, y hasta la lista de los profesionales vascólogos pasó por el pleno de Euskaltzaindia. Pero cuando todo estaba ya preparado, el entonces subdirector, Julián Beloki, y Miren Azkarate, a la sazón encargada de esa parcela, se opusieron tajantemente al plan, en una entrevista que tuvimos los tres el 1 de marzo de 2001. Como no tengo ganas de pelear en ambientes hostiles ni convencer a quien no quiere escuchar, ahí lo dejé, pensando que, además, pronto terminaría mi mandato en aquel Consejo de Administración. Como escribí al despedirme, aquello es más bien una administración de consejos, por el capricho de la dirección de EITB. La misma dirección que creyó excesiva mi propuesta de comprar libros básicos de consulta, como enciclopedias y manuales. Recuerdo muy bien una visita que hice a Euskadi Irratia en Donostia: el vacío de bibliografía era clamoroso.

Probablemente vengan tiempos mejores. Quizá vengan otras personas que se hagan cargo de la gravedad e importancia del asunto. Entretanto, y siempre con el mayor respeto hacia los buenos profesionales, que los hay en EITB, habremos de sufrir los disparates lingüísticos. Los cuales tienen que ver en gran parte con un nivel cultural pobrísimo de algunos redactores y locutores. No conocen el país como debieran. No les suena lo más elemental, ni las Bardenas (que no "Bárdenas") ni Garazi ni Kuartango (valle alavés de 20 pueblos al que suelen mencionar como "localidad"...).

De nuestra historia, como es evidente, poco es lo que saben. Y nadie les ha dicho que existe el nivel de lengua, de tal manera que odontólogo, dentista y sacamuelas no se pueden usar indistintamente, y tampoco en euskara "bikain" y "dexente". Así las cosas, vaya usted a decirles que pronuncien correctamente Mendizorrotza, sin entregarse a la pronunciación castellana Mendizorroza. En fin, no pidamos más, porque sería pedir imposibles, por ejemplo pronunciar correctamente Mozart (que debe sonar Motzart, claro), o Saunier-Duval, y no a la española (Sa-u-niér), como tampoco maglia (rosa), que cualquiera sabe se pronuncia malla.

Y una última cuestión. ¿Ha planteado alguien la necesidad de logopedas? Es éste un asunto muy delicado, pero hay que abordarlo. La necesidad es evidente. Señalar nombres no es bonito. Pero algo hay que hacer. Sin duda, con otros jefes en EITB.

Henrike Knörr es director de Investigación de Euskaltzaindia y catedrático de la UPV.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de septiembre de 2007