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La CMT ofrece a Telefónica garantías para rentabilizar su nueva red de Internet

La filial británica O2 confía en comercializar en exclusiva el iPhone que lanzó Apple

Telefónica tendrá garantías para tender su nueva red de fibra óptica que permitirá evitar el colapso en Internet con las nuevas utilidades (televisión, descargas y redes sociales). La Comisión del Mercado de Telecomunicaciones (CMT) está de acuerdo, en líneas generales, con su planteamiento de regular sólo allí donde sea imprescindible, es decir, donde no haya competencia del cable (Ono, fundamentalmente). El regulador dará luz verde a los planes de Telefónica en noviembre. La empresa que preside César Alierta espera comercializar el iPhone de Apple con la marca Movistar.

Internet está a punto de colapsarse. Hace tan sólo tres años no existía YouTube y casi nadie sintonizaba la televisión por la Red. La transformación ha sido tan radical que 10 hogares que usen ahora la televisión sobre IP (Protocolo de Internet) ocupan el mismo tráfico que el de todo Internet en 1997.

Evidentemente, la red de banda ancha de tercera generación necesita ingentes inversiones. Y los operadores interesados en tenderla (antiguos monopolios casi todos) quieren saber a priori cuáles son las reglas del juego. En particular, la pregunta es si, como ha sucedido hasta ahora, van a estar obligados a abrir esa red a terceros en las condiciones que determine el regulador, o si van a poder disponer libremente de la misma. En Alemania, por ejemplo, las autoridades otorgaron a Deutsche Telecom unas "vacaciones regulatorias" para que pudiera invertir y usar su nueva red de fibra óptica libremente. Pero Bruselas no tardó en responderle que no podía ser.

En España, la CMT ha abierto un periodo de consultas en el sector antes de sacar conclusiones. Telefónica, que controla más del 50% de la banda ancha y tiene el monopolio del mercado mayorista, ha pedido que sólo se regule en las zonas geográficas donde no haya competencia, es decir, donde no estén los operadores de cable (Ono, y en menor medida, Telecable, R y Euskaltel). Se acabó el café para todos. Cada zona tendrá su regulación, e incluso Ono podría ser obligada a abrir su red.

Pues bien, la CMT está, en principio, de acuerdo con su planteamiento. Su presidente, Reinaldo Rodríguez, aseguró ayer en Santander que está de acuerdo con una regulación de "geometría variable", es decir, ajustada a cada zona. Y para evitar el corsé que le suele imponer Bruselas, el regulador español ya ha dado sus primeros pasos. Se ha reunido con el resto de reguladores nacionales para alumbrar una posición común que van a trasladar en dos semanas a la Comisión.

Rentabilidad

Con las manos libres, la CMT pretende sacar antes de noviembre unas directrices generales que permitan a Telefónica (y al resto de los operadores con red propia) poner en marcha sus planes para tender la nueva red con un mínimo de garantías de que no se les obligará a compartirla. Ahora bien, la propuesta de la CMT difiere en la de Telefónica para las zonas poco pobladas que no son rentables. El presidente del organismo no cree que el Estado deba hacerse cargo de las inversiones para asegurar allí la banda ancha, sino que es partidario de incluirlo entre las obligaciones del servicio universal que, por ahora, costea en exclusiva Telefónica sin compensación.

La postura de la CMT supone una verdadera rebelión contra Bruselas, que ya le tumbó los precios regulados del ADSL multando a Telefónica con 152 millones. Pero no es la única rebelde. Vodafone España, por boca de su consejero delegado, Francisco Román, criticó ayer duramente la regulación del roaming internacional, las tarifas de las llamadas desde un país de la UE. La Comisión Europea impuso la eurotarifa (49 céntimos de euro por minuto como precio máximo). Román estima que esa legislación es incompatible con la española, que obliga a la facturación por segundos, porque el valor de determinadas llamadas está por debajo de coste.

El coste de las nuevas tarifas para las operadoras españolas será de 1.400 millones de euros. La Asociación GSM, que agrupa a la práctica totalidad de operadores, va a recurrir la directiva europea ante el Tribunal de Luxemburgo.

En Telefónica están convencidos de que los primeros iPhone que se usen en España tendrán la marca de Movistar. Argumentan que Vodafone, el único que les puede hacer sombra, no se llevará el gato al agua, porque en casi todos los mercados europeos incluyendo el español va de segundón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de septiembre de 2007