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Fomento traspasará Cercanías a Cataluña sin incluir un solo metro de vías

El Gobierno catalán reclama ahora los trenes y que se garanticen las inversiones de ADIF

La comisión técnica que tiene que definir los traspasos de competencias a la Generalitat catalana se reunirá el próximo día 10 para hablar de Cercanías. Pero el Gobierno catalán ya conoce por adelantado parte de la decisión: no recibirá ni un solo metro de vías. Fomento aduce que las vías son de ADIF, mientras que Renfe sólo hace pasar por ellas los trenes. La unidad de ADIF se explica porque ninguna de sus vías nace y muere en Cataluña, ya que continúan hacia Valencia, por el sur; hacia Zaragoza, por el oeste, y hacia Francia, en el caso de las líneas de Girona y Puigcerdà.

Queda otra línea, que va de Barcelona a Blanes por el litoral, que el Ejecutivo catalán confiaba en recibir traspasada. Tampoco. Los representantes de la Administración central aducen que estas vías siguen luego y coinciden con tramos que utilizan trenes transcomunitarios. El traspaso de Cercanías tiene que ser efectivo en enero, según anunció el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en su última visita a Barcelona. De modo que la comisión deberá trabajar a buen ritmo para ultimar los detalles.

De todos modos, el Gobierno catalán no está dispuesto a quedarse sólo con la capacidad de decidir los horarios de los trenes que opere Renfe. Si no puede recibir las vías, su propósito es quedarse con los trenes. Dado que Cercanías Barcelona es ya una unidad de negocios autónoma, el Ejecutivo catalán quiere quedarse esa unidad al completo: los trenes, la capacidad de decisión e incluso el personal. Además, quiere garantías sobre las inversiones en las vías.

Inversiones

ADIF tiene un contrato programa con el Gobierno central en el que se prevén las inversiones que se deben realizar en toda España; también, claro, en Cataluña. En la medida en que siga siendo el titular de las vías, el Ejecutivo catalán exige que el traspaso de competencias incluya información sobre las inversiones previstas y la capacidad de control sobre las mismas. "No puede ser que nos traspasen las vías y luego se caigan por falta de inversión y mantenimiento", afirmó un dirigente del Gobierno de la Generalitat, conocedor de los avatares de la negociación.

Pero el Estado no sólo tiene un contrato-programa con ADIF, también lo tiene con la operadora de los trenes: Renfe. En función del mismo, realiza una serie de aportaciones a la empresa y ésta, a cambio, cumple con las tareas que se le asignan como servicio público, de modo que es el Gobierno el que establece los objetivos que debe cubrir Renfe. El Ejecutivo catalán pretende hacerse cargo de las partidas del contrato-programa, de modo que pueda decidir qué tipo de servicio tiene que cumplir Renfe. El secretario de Movilidad, Manel Nadal, ha llegado a sugerir que, en caso de que Renfe no cumpliera lo previsto en ese contrato, se podría atribuir el servicio a otra compañía. No obstante, esto quedaría descartado si el propietario de Cercanías Barcelona fuera el propio Gobierno catalán. El problema es que el Ejecutivo central tiene por norma contar las inversiones de trenes en partidas no regionalizables, de modo que no se sabe qué trenes podría traspasar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de septiembre de 2007