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Crítica:EL LIBRO DE LA SEMANA

Dos hombres y un destino

En el Beagle, que va a cartografiar Tierra de Fuego, se embarca Charles Darwin para demostrar su teoría, y lo cuenta el británico Harry Thompson en el apasionante Hacia los confines del mundo, finalista del Booker Price.

Eran las últimas horas de la mañana cuando el capitán Pringle Stokes con mirada sombría contempló a los hombres que en la playa se afanaban por llevar el cúter hasta la orilla. Soplaba un viento helado cuando su mano empuñó una de las pistolas. Tal vez a causa de las bajas temperaturas el pulso le tembló, pues aunque metió el cañón del arma en el túnel de su boca el disparo no le mató al instante. Con la cara destrozada y en medio de grandes sufrimientos, Stokes tardó doce días en morir. Y ese suicidio dio paso a una historia que había de transformar el concepto científico de la evolución de las especies. Tras la muerte del capitán, el Almirantazgo mandó comandar la nave de Stokes a un joven oficial llamado Robert FitzRoy y hubo un primer viaje que estudió las costas suramericanas, pero en una segunda expedición, que debía analizar y finalizar el trabajo, FitzRoy consideró oportuna la presencia de un naturalista, de modo que Charles Darwin embarcó en el Beagle en diciembre de 1831. Dieron la vuelta al mundo y la aventura duró cinco años.

HACIA LOS CONFINES DEL MUNDO

Harry Thompson

Traducción de Victoria Malet

y Caspar Hodgkinson

Salamandra. Barcelona, 2007

823 páginas. 24,50 euros

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De este encuentro, del viaje y de la relación que se estableció entre capitán, naturalista y tripulación: "Nunca ni antes ni después, se ha reunido tanto talento en un solo lugar, nunca se ha llevado a término una misión con tanta devoción"; y de los años posteriores transcurridos en tierra hasta que les llegó la muerte trata Hacia los confines del mundo (finalista del Booker Price), un libro magnífico que escribió el londinense Harry Thompson (1960-2005), y que contiene el relato de la expedición, con los mares tempestuosos, las tormentas, la belleza desértica de la Patagonia, las montañas de bosques en Tierra del Fuego. Allí, entre sus páginas, están las incursiones a tierra de Darwin, las mediciones de la fuerza del viento de FitzRoy, el misterio de los arrecifes de coral y la relación entre las mareas y las fases de la luna. El descubrimiento de huesos fósiles de grandes mamíferos, y las diversas especies de pinzones de los Galápagos y también el proceso de transformación de la ciudad de Londres, con calles enlodadas, riqueza y pobreza, carruajes y callejuelas.

Hacia los confines del mundo es un fresco impresionante que comprende el tiempo transcurrido entre 1828 y 1865 y sí, el libro, como no podía ser de otra manera, es extenso, pero en cada una de sus 823 páginas está la mejor letra para establecer una conexión intensa con el espíritu de una época: esa impronta del hombre blanco colonizador, tirano y paternalista. Pero sobre todo está la gran amistad y la gran confrontación entre dos personalidades distintas y muy inteligentes a los que el viaje transformó. Fue en el Beagle donde Darwin dejó morir su idea de ser clérigo y donde esbozó la teoría moderna de la evolución. Y en ese barco, el capitán FitzRoy, hombre creyente y conservador y respetado y admirado por su tripulación, afianzó su idea de Dios creador. Cuando iniciaron el viaje, Robert FitzRoy tenía 26 años y Charles Darwin, 22. La tripulación rondaría los 20 años.

Thompson ha recreado situaciones y diálogos que provi enen de los propios diarios y escritos de ambos personajes y la novela está muy bien documentada. Allí están los fueguinos que FitzRoy llevó a Inglaterra con el ánimo de educarlos y que tiempo después fueron devueltos a su tierra: el autor trae al libro anotaciones que se hicieron sobre los nativos no exentas de infantil superioridad y de humor: un médico dictaminó: "Los instintos son grandes y amplios. Los sentimientos, sin embargo, son pequeños, con la excepción de la prudencia y la firmeza. Los órganos intelectuales son pequeños, como podían hallarse en las razas de color o, por supuesto, en los franceses e irlandeses".

Y en el libro, el lector encontrará el discurso imperecedero de los poderosos para respaldar sus acciones. Así, el terrible general Rosas mantuvo un encuentro con Darwin (que éste recoge en Viaje alrededor del mundo) en la que le explica la necesidad de la violencia con los indios. Thompson escribe: "Al inventarme la autojustificación del general Rosas, me he tomado la libertad de repetir las palabras de Tony Blair y algunos de los razonamientos que empleó para defender sus aventuras de política exterior de la mano de George Bush en Oriente Próximo y Asia Central". Hacia los confines del mundo es un libro memorable que ustedes no deben perderse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de agosto de 2007

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