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El verano más frío del último lustro empeora con un temporal en pleno agosto

Cuatro barcos quedan varados en La Concha y se suspenden varios festejos en Bilbao

San Sebastián

La imagen que ofrecía ayer la playa de La Concha con cuatro embarcaciones de recreo varadas atestigua de la virulencia con que el viento azotó ayer en el litoral cantábrico. Fue el día más desapacible de un verano que los expertos en meteorología ya han clasificado como "el más frío del último lustro". Olas de 8,5 metros de altura en Pasaia, rachas de viento de 120 kilómetros por hora y abundantes chubascos deslucieron una jornada atípica en esta época del año. En Bilbao incluso hubo que alterar el programa de fiestas. El mal tiempo seguirá hasta el próximo viernes.

"Está siendo un verano frío en la costa y muy frío en el interior. Desde 2003, todos los veranos fueron cálidos, con efemérides de temperaturas máximas muy altas. Este año se ha roto esa tónica y se ha cumplido la estadística: en el Cantábrico, cada cinco años hace un verano malo", afirma Margarita Martín, directora del Centro Meteorológico del País Vasco, dependiente del Instituto Nacional de Meteorología. Pero fue peor el de 2002, recordado por los 240 litros por metro cuadrado que cayeron en la noche del 25 al 26 de agosto en San Sebastián, o el de 1977, "el famoso año sin verano", recuerda Martín.

La adversa climatología se evidenció ayer con ráfagas de viento que alcanzaron los 120 kilómetros de velocidad o las olas de 8,5 metros que se levantaron de madrugada en la bocana del Puerto de Pasajes. La bravura del mar provocó algo inhabitual en estas fechas: dos veleros, un yate y una barcaza fueron arrastradas por el fuerte oleaje hasta la arena de La Concha, donde quedaron varados. En una de las embarcaciones, que sufrió la rotura de parte del casco, entró agua. La Cruz Roja del mar tuvo que intervenir para rescatar un velero de 41 pies que quedó encallado en una zona rocosa junto al Club Náutico de San Sebastián.

Fue una jornada inusual del verano. En pleno mes de agosto, la lluvia y el fuerte viento obligó a los bomberos a realizar numerosas salidas por la formación de balsas de agua y la caída de ramas en las carreteras.

Los arenales vascos permanecieron vacíos, y sólo algunos visitantes aprovecharon para fotografíar una mar embravecida. Los hosteleros lamentaron el mal tiempo, que restó "mucha afluencia de turistas" a sus negocios, según Mikel Ubarretxena, presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Guipúzcoa. Y en los agroturismos, un plan de vacaciones en auge durante los últimos años, también se está resintiendo este año del mal tiempo.

La mejor prueba de que el verano está siendo aciago es que hasta el pasado lunes sólo se habían contabilizado 144 horas de sol en Igeldo (San Sebastián), cuando la media mensual es de 186 horas. En Bilbao, menos aún: 125 horas de sol, lejos del promedio mensual (179). Las precipitaciones también están por debajo de lo habitual, lo que a juicio de los responsables del observatorio meteorológico del País Vasco es un indicativo de que el verano está siendo "muy seco". Aunque en Bilbao la lluvia dejó entre el lunes y ayer 21,1 litros por metro cuadrado.

El mal tiempo también afectó a las carreteras, que llegaron a colapsarse en Guipúzcoa a causa de un accidente ocurrido a media tarde en la N-I a la altura de Aduna. Las retenciones alcanzaban al cierre de esta edición más de 20 kilómetros y afectaban incluso a la variante de San Sebastián. Muchas vías secundarias también se vieron perjudicadas por este caos circulatorio.

¿Y qué queda de verano? "Sólo el próximo fin de semana", asegura la directora del Centro Meteorológico vasco. Estadísticamente, tras un agosto frío suele seguir un septiembre ligeramente frío.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de agosto de 2007