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CONDENADA EN LA CIUDAD

Croquetas 'versus' meninas

Cada año llegan a la ciudad del Condenado sin vacaciones más de seis millones de turistas (su ciudad es Madrid, pero podría ser otra). La mitad son extranjeros. Como en un chiste de "estaban un inglés, un chino y un yanqui...", las estadísticas dicen que los franceses y alemanes son más de museo y los estadounidenses más de shopping. En una encuesta del Instituto Cervantes, 1.200 japoneses dijeron que lo primero que les vino a la cabeza cuando les preguntaron por España fueron los toros y el fútbol. ¿El primer lugar de peregrinaje nipón? Los bares de tapas.

Las estadísticas son una cosa muy fría, así que el Condenado, que tiene una semana para intentar comprender cómo funciona su ciudad en agosto, decide lanzarse a la calle para ponerle cara a los topicazos sobre los guiris.

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Dos millones de personas visitan al año el Museo del Prado. Dos de ellas, Frank y Elsa, de Múnich, están viendo las Meninas. Viendo es un decir. Delante de ellos hay 58 personas. Por ningún gallifante, ¿cuántos personajes hay en el cuadro de Velázquez? "Cinco y los dos que se ven reflejados", contestan, "pero con paciencia habrá más". Entre el mar de cabezas no queda ni rastro de la infanta, ni de la menina que le da agua ni de los enanos Mari Bárbola y Nicolasito Pertusato. Mejor suerte tienen viendo a El Greco, cuyas figuras estiran el cuello por encima de los de los otros turistas.

Segunda parada: las tiendas. Cada turista se gasta en la ciudad, al día, una media de 135 euros, por encima de los 85 euros diarios que se gastan en el resto del país. Linda, estadounidense, babea en una de las grandes tiendas de ropa del centro. Se está comprando un abrigo. Hoy hace fresco, pero el abrigo es de paño. ¿Por qué venden ropa de invierno a mediados de agosto? ¿Con qué ganas te la pruebas? "No me lo pruebo, ¡aquí es todo tan barato!", dice Linda. Se ve que no ha bajado al sótano, donde han quedado arrumbadas las camisetas de tirantes y los bermudas. Sus etiquetas PVP son una sacada de lengua para los que se han gastado el triple en comprársela hace tres semanas. ¿Dentro de otras tres cotizará el abrigo de paño a la baja? "La moda es así, va a su aire, por delante de la vida", replica poética la encargada de la tienda. "Si esperas a que se rebaje, o a que haga frío, te vas a quedar sin talla".

Estresado por pensar en la temporada que viene, el Condenado se va a los bares de la típica plaza marcada como Must see (no deje de verlo) en todas las guías de viajes. Hay 18 terrazas. No cabe un japonés. Michiko come gambas y le da la risa coqueta cuando le cuentan que en los bares la cabeza va al suelo.

Volviendo a casa a media tarde el Condenado se topa con los ingleses a la puerta del local Chelsea Girls. Llevan camisetas que emulan las de un equipo de fútbol. Se las han mandado hacer para la despedida de soltero del "portero". Hace unos días el Foreign Office publicó un estudio sobre el mal comportamiento de los británicos fuera de su país. España estaba entre los 10 países donde peor se portaban, 1.549 fueron detenidos el año pasado. El Condenado les deja celebrando la resaca, y, como buen españolito, para hacer honor al tópico, se va a casa a echar la siesta.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de agosto de 2007