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Entrevista:CONSAGRADOS Y NOVATOS

"Hay que escribir para los nietos"

Carlos Martínez e Irene Zoe Alameda, el diálogo de la ciencia y la literatura

Trabajan en el mismo sitio, el Centro Superior de Investigaciones Científicas, pero uno, Carlos Martínez, de 57 años, inmunólogo y biólogo de fama internacional, es su presidente, y ella, Irene Zoe Alameda, a punto de cumplir 33 años, es una joven escritora (Sueños itinerantes, Seix Barral) e investigadora literaria. Se juntan en el Círculo de Bellas Artes, a media tarde.

Carlos Martínez. ¿Lo que nos preocupa a los científicos? Cómo podemos manipular el universo para ponerlo a nuestro servicio. Algunas de las cosas que sabemos nos permiten modular el futuro. ¡Es la primera vez que pasa en la historia de la humanidad! Lo que no sé es cómo se plantea el futuro desde el punto de vista de las Humanidades. Mi percepción es que las Humanidades, tu mundo, está en el pasado... Los libros te dicen poco... Son fundamentales para la educación, pero para la investigación no sirven... Yo los contemplo como un fósil o como un hueso, pero nunca como parte de lo que altera lo te rodea...

Irene Zoe. Los libros no dejan de ser huellas, o testimonios del pasado... Pero sólo se puede conocer el presente conociendo el pasado. Los creadores, y los científicos también sois creadores, necesitan la imaginación, sin imaginación no hay investigación...

C. M. Ya matizaremos eso...

I. Z. La primera decisión que hay que tomar cuando se crea es si hay que crear para los hijos o para los abuelos... Si uno se fija sólo en los libros va a crear para los abuelos, y resulta que los abuelos están muertos y no nos van a leer... Lo que hay que hacer es intuir cuál será el lenguaje que va a necesitar la gente en el futuro.

C. M. Te matizo: un libro está superado desde el momento en que nace; tiene una vida que termina justamente cuando el libro se hace. Un profesor de bioquímica nos decía: el saber no está en los libros, está en las publicaciones, es un instrumento vivo, se actualiza. Y ahora el saber está en la Red, en el mundo electrónico.

I. Z. Sin duda, las publicaciones periódicas son fundamentales en el mundo científico; pero en el ámbito literario se ha incorporado el blog... Una reflexión inmediata sobre lo que ocurre.

C. M. A ver si estás de acuerdo: en el caso de la ciencia, existe la realidad. Vosotros no tenéis realidad.

I. Z. No, en la ciencia la realidad es el mundo, y en las Humanidades la realidad es el hombre. Nos inventamos a nosotros mismos cada vez que hablamos.

Periodista. Perdonen: la gente va a pensar que cuando se juntan dos investigadores la conversación sube por las nubes. ¿Podrían hablar sobre algo que les preocupe directamente?

I. Z. En lo que me dedico lo que observo alrededor es una tremenda endogamia... Casi todos los investigadores que estudiamos fuera terminamos volviéndonos fuera. Todavía los que evalúan siguen valorando a la persona de primera mano y se reparten los cupos de entrada. Ése es un problema muy grave y es el mensaje que se da desde la universidad. Las universidades no fomentan la investigación; la carrera docente es bestial. Ningún chaval que vea a sus profesores va a querer imitarlos porque están todos quemados...

C. M. El otro día me decía un rector que cada día hay menos carga docente para los investigadores... Yo soy del CSIC y doy muchas más clases que muchos de los catedráticos; lo de la carga docente es verdad que existe en algunos casos, pero no diría que es la nota dominante en la universidad hoy día... Por otra parte, he hecho un seguimiento, y debo decir que desgraciadamente no tenemos tantos jóvenes talentosos que se hayan ido y que quieran volver... El grave problema es que no estamos formando jóvenes científicos que sean capaces de sustituir a los científicos que tenemos hoy... Depende de los recursos, si no hay recursos, por muy creativo que seas...

I. Z. Por ahora la financiación depende del Estado...

C. M. Por muchos recursos que ponga el sector público, si no se implica el sector privado jamás seremos un país competitivo... Si no logramos mejorar esa formación tenemos muy comprometido el futuro. Y, además, todo ha de estar basado en una educación que seleccione y favorezca al emprendedor, al creativo.

I. Z. El principal problema es que no conocen el valor de la voluntad; no se premia el mérito, se premia la obediencia.

C. M. No estoy de acuerdo. ¿Crees que para incorporarte al Consejo se premia la obediencia o el adocenamiento?

I. Z. Desde luego, es muy difícil entrar en el CSIC si alguien no tira de ti...

C. M. Yo entré directamente de profesor, muy jovencito. No fue difícil, y te puedo decir que ahora está entrando gente joven.

I. Z. Puede ser. Pero lo que manda es el mensaje de que el esfuerzo no es un valor en sí...

Irene Zoe Alameda

¿El futuro? Irene Zoe Alameda volvía de un viaje, iba a hacer otro, ha terminado un libro de poemas, está a punto de escribir su nueva novela, que después del éxito de la primera se convierte en un reto. En ese clima en el que, a pesar de sus 33 años, es ya una personalidad naciente, sonó positivo lo que dijo sobre el porvenir. "¿El futuro?", se preguntó. "El futuro es seguir aprendiendo. Creando, aprendiendo y creando. ¿Enseñar? No es lo que más me gusta. Me quita tiempo para escribir".

Carlos Martínez Alonso

Carlos Martínez tiene detrás un prestigio sobre el que no quiere dormir. "El científico quiere conocer, ser el primero, pero además forma parte de la comunidad que quiere intervenir en el cambio del futuro. El científico quiere pasar al futuro como aquel que lo entendió y gracias a eso ayudó a transformar el mundo". Para hacerlo, él parte de una premisa: "La conclusión de la que parte el científico es que vivimos en un mundo obsoleto. Porque está constantemente obsoleto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de agosto de 2007

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