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La mafia calabresa asesina a tiros a seis hombres en Alemania

Las víctimas, italianos de 16 a 39 años, fueron acribilladas en el centro de Duisburgo

La mafia calabresa llevó ayer la guerra entre clanes al centro de la ciudad alemana de Duisburgo. Cuando acababan de cenar en una pizzería, seis italianos de edades comprendidas entre los 16 y 39 años fueron acribillados a tiros y rematados en el suelo por asesinos a sueldo de la 'Ndrangheta, organización criminal que opera en Calabria, sur de Italia. Cinco de los muertos eran parientes. El sexto era un trabajador de la pizzería ante la que se cometió la vendetta.

El grupo venía de celebrar el decimoctavo cumpleaños de Tommaso Francesco Venturi en la pizzería Da Bruno. Acababan de subirse a sus vehículos, un Volkswagen Golf alquilado y una furgoneta propiedad de la pizzería, cuando al menos 70 disparos perforaron los vehículos. Los asesinos remataron a sus víctimas con un tiro de gracia en la cabeza.

Cinco habían muerto cuando la policía local, avisada por una testigo, llegó al lugar de la masacre a las dos y media de la madrugada del miércoles. El sexto murió antes de llegar al hospital. Todo apunta a un ajuste de cuentas entre dos clanes rivales de la 'Ndrangheta calabresa, cuyo bastión principal es San Luca, en la provincia italiana de Reggio Calabria, de donde provenían cinco de los seis asesinados.

El joven Venturi era al parecer el único de los muertos sin lazos de parentesco con los demás. Trabajaba en el restaurante como aprendiz de hostelería. Según la ahora desaparecida página web del local, Da Bruno era propiedad de Giuseppe Strangio, de reputación dudosa. Sobre Da Bruno corren en Duisburgo rumores, recogidos ayer por los periodistas alemanes, de que se trata de un negocio de lavado de dinero mafioso. En cualquier caso la familia Strangio es una vieja conocida de las autoridades italianas en la región de San Luca, donde hace más de una década que rivaliza con el clan Pelle-Romeo, sobre el que recaen ahora las sospechas.

La pugna entre ambos clanes se ha cobrado en Italia numerosas víctimas en el pasado. La novedad de su último episodio es que sucedió en Alemania, donde las autoridades no están acostumbradas a los delitos de sangre de la mafia. Es probable que el de ayer fuera el golpe más grave del crimen organizado en la historia del país.

Los portavoces de la policía de Duisburgo (500.000 habitantes) negaban a media tarde que en la región se hubieran producido en el pasado crímenes "ni siquiera parecidos". Tampoco se había detectado, según los agentes, "ninguna actividad mafiosa" en la región. Algunas de las víctimas de la masacre "tenían antecedentes penales, aunque nada que pueda asociarse con la mafia". La policía, dijeron, colabora con las autoridades italianas.

El jefe de la brigada de homicidios de Duisburgo, Heinz Sprenger, mantuvo la característica reserva a la que recurren los funcionarios alemanes para explicar hechos graves a la prensa. El policía, vestido de civil con una camisa a cuadros, dijo que un contingente "relativamente fuerte" de sus agentes trabaja en el caso. Éstos tienen abiertas "investigaciones en todas las direcciones" porque, afirmó Sprenger, "podría tratarse de un crimen pasional". "Para no entorpecer la investigación" no especificó Sprenger cuántas veces dispararon ni qué armas utilizaron los asesinos. Tampoco aclaró la relación del local con el lavado de dinero, aunque sí confirmó que al menos una de las víctimas había tenido problemas legales por falsificación de moneda.

Ajuste de cuentas

En Italia, de donde procedían las seis víctimas, el ministro de Interior Giuliano Amato relacionó los asesinatos con "un delito entre familias acaecido en San Luca". En suma, un ajuste de cuentas. Su viceministro, Marco Minniti, señaló que "no es ninguna casualidad que la masacre se produjera en un restaurante cuyo propietario se llama Strangio" y consideró que "lo extraordinario y grave es que las muertes tuvieran lugar fuera del territorio en el que actúan esas familias e incluso fuera del territorio nacional". Para Minniti, la presencia de la 'Ndrangheta en Alemania "era conocida".

Hace un mes, el fiscal italiano encargado de la lucha contra la mafia Piero Grasso alertó en el diario alemán Neue Osnabrücker Zeitung de que "Alemania representa uno de los puntos clave" de la infiltración mafiosa en los negocios legales en el extranjero. Sostuvo Grasso que "en Alemania no hay conciencia del peligro real que representa la mafia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de agosto de 2007