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La situación en Oriente Próximo

El responsable militar de EE UU en Irak estudia proponer una reducción de tropas

El general Petraeus informará al Congreso el 15 de septiembre de los progresos realizados

La patata caliente de Irak sigue quemando en las manos de Estados Unidos, que se prepara para un otoño político en vísperas de año electoral, en el que la discusión sobre la presencia militar en ese país promete ser el tema estrella. Mientras el martes se registraba en Irak el atentado más mortífero desde la caída de Sadam, con más de 250 muertos, las primeras filtraciones en torno al informe que el general David Petraeus presentará el 15 de septiembre sobre los progresos en Irak indicaban que el responsable del despliegue militar propondrá una tímida retirada de tropas.

Según el diario Los Angeles Times, que cita fuentes anónimas, el general

Petraeus, encargado de presentar ante el Congreso en septiembre el informe sobre los progresos estadounidenses en Irak (que deberá incluir los avances logrados por el Gobierno del chií Nuri al Maliki, que son escasos), podría aconsejar la retirada de algunas tropas de zonas donde se considera que la seguridad ha mejorado.

Otras fuentes citadas por el diario californiano precisan que la recomendación de

Petraeus, que será elaborada junto al embajador norteamericano en Bagdad, Ryan Crooker, estará más encaminada a proponer el traslado de tropas de los puntos considerados seguros a zonas calientes como Bagdad. "Eso es precisamente lo que esperamos que recomiende", declararon fuentes oficiales al diario californiano.

El plan es dejar en manos de los soldados iraquíes las áreas en las que se han registrado un menor número de atentados e incidentes con la insurgencia. Uno de esos lugares iba a ser la provincia de Nínive, donde el martes se produjo el brutal atentado con más de 250 muertos. Entre los riesgos del plan es que lugares como Tal Afar, al norte del país, citado en primavera por el presidente George Bush como un ejemplo de los progresos en seguridad que supuestamente estaría viviendo Irak, sufran un rebrote de la violencia en el momento que se deduzca la presencia militar estadounidense.

Pero no todos los responsables militares estarían de acuerdo con ese tipo de recomendaciones. El general Walter Gaskin, responsable de los marines en la provincia An Anbar -otra de las zonas seguras según la supuesta lista que podría estar elaborando Petraeus-, advirtió hace un mes de que "la presencia persistente" de Estados Unidos ayudaría a las tropas iraquíes a conseguir mayor experiencia, eficacia y estabilidad.

Entre las fuentes consultadas por el diario californiano también habría quien afirma que

Petraeus recomendará mantener el nivel actual de tropas durante al menos seis meses.

Actualmente hay 162.000 soldados destinados en Irak, 30.000 más que a principios de año.

Los demócratas prometen volver de las vacaciones de verano con Irak en la punta de la bayoneta política otoñal y Bush ya no va a tener a su lado a Karl Rove para escudarse. La Casa Blanca espera que el informe Petraeus le ayude a lidiar con la presión de sus rivales políticos ya que si el general reconoce al menos que se han realizado progresos en algunas áreas del país pero aún es pronto para volver a casa, los reclamos demócratas podrían apaciguarse durante una temporada.

Pero los progresos de los que supuestamente hablará el informe pasan por arreglar la crítica situación política por la que atraviesa el Gobierno del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, quien ayer convocó a una reunión de urgencia con los dirigentes de los principales partidos políticos de su país. Chiíes, suníes y kurdos deberían sentarse hoy a negociar una salida a la actual crisis de gobierno provocada tras la retirada del bloque suní y de sus ministros, en desacuerdo con las decisiones del primer ministro. Además de elegir a nuevos ministros que sustituyan a los que se retiraron, Maliki espera aprobar una ley que regule el reparto de los ingresos petroleros entre las diversas etnias del país y una orden que permita a los miembros del partido Baaz volver a trabajar en las administraciones públicas.

Tras la invasión de Irak en 2003, Estados Unidos vetó a los integrantes de ese partido, en su mayoría afiliados por orden de Sadam Husein. La decisión dejó en la calle a más de 50.000 funcionarios, que eran en realidad los únicos que sabían cómo funcionaba el país, contribuyendo al caos en el que quedó el país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de agosto de 2007