El Ejército israelí mata a seis palestinos en Gaza

El Ejército israelí realizó ayer una de las mayores incursiones en Gaza desde que los islamistas controlan la franja. Los soldados, apoyados por aviones sin piloto y unos veinte carros de combate, mataron a cuatro milicianos y a dos civiles en Jan Yunis, al sur de Gaza. Unas 30 personas resultaron heridas y los uniformados detuvieron a un centenar de hombres para interrogarles. El ataque, que duró todo el día, buscaba un triple objetivo, según un portavoz militar: eliminar a milicianos, desmantelar túneles de contrabando de armas y frenar el lanzamiento de cohetes artesanales al sur de Israel.

El primer misil mató, antes del amanecer, a un miembro del brazo armado de Hamás. Un segundo miliciano y su madre murieron cuando tropas terrestres atacaron su casa. La muerte de otros dos combatientes sólo se confirmó por la tarde, cuando se recuperaron los cadáveres. Los soldados entraron en la zona de Jan Yunis, cercana a la frontera con Egipto, en una veintena de tanques y tomaron varias casas. El otro civil, Ibrahim Al-Shami, de 40 años, fue abatido en la azotea de su casa.

Milicianos y uniformados se enzarzaron en un tiroteo que dejó una treintena de personas heridas, incluidos civiles. El Ejército ordenó salir de sus casas a los hombres mayores de 16 años y se llevó detenidos a unos cien. La respuesta palestina fue inmediata. Dos cohetes caseros cayeron en el sur de Israel; uno de ellos dañó un invernadero. En otro incidente, dos policías de Hamás resultaron muertos en un tiroteo con miembros del clan Dogmush, que fue el que mantuvo secuestrado durante cuatro meses al periodista británico Alan Johnston.

La población civil de Gaza no levanta cabeza. Padece las tensiones entre Hamás, que desde junio controla la franja con mano firme, y sus rivales del Al Fatah, el partido del presidente Mahmud Abbas; los frecuentes ataques militares y un cierre total impuesto por el Gobierno israelí. Nadie puede entrar o salir por la frontera egipcia ni por el paso al Estado judío. Y los dos meses que las terminales comerciales llevan cerradas -sólo abren para la insuficiente ayuda humanitaria- han supuesto un golpe devastador a la ya mínima industria.

Un soldado israelí da de beber a un prisionero palestino en Jan Yunis, en la franja de Gaza.
Un soldado israelí da de beber a un prisionero palestino en Jan Yunis, en la franja de Gaza.EFE
Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete

Regístrate gratis para seguir leyendo

Sobre la firma

Naiara Galarraga Gortázar

Es corresponsal de EL PAÍS en Brasil. Antes fue subjefa de la sección de Internacional, corresponsal de Migraciones, y enviada especial. Trabajó en las redacciones de Madrid, Bilbao y México. En un intervalo de su carrera en el diario, fue corresponsal en Jerusalén para Cuatro/CNN+. Es licenciada y máster en Periodismo (EL PAÍS/UAM).

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS