Camas con muchos pacientes

Sanidad afronta el aumento de un 15,7% de población con un 2,5% más de plazas hospitalarias

La abultada lista de espera para el médico especialista, los pocos minutos que tiene cada facultativo de cabecera para atender a sus pacientes, la falta de centros de salud... Pese a los alardes de la Comunidad de Madrid, que presume de haber puesto en marcha 56 centros de salud en la última legislatura y que en los próximos meses estrenará ocho hospitales, los recursos de la sanidad pública parecen haberse quedado cortos en la región frente al incremento de la población.

El tiempo medio de atención a los enfermos en los centros de salud es de cinco minutos
Los ocho nuevos hospitales, que abrirán en 2008, no paliarán la falta de camas

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Un ejemplo: entre 2001 y 2006 la población madrileña aumentó un 15,7% -de 5,3 a 6 millones, según el Instituto Nacional de Estadística-. En ese periodo el número de camas hospitalarias sólo se incrementó en un 1%, según Carmen López, secretaria de política sectorial de UGT. En Madrid existen 3,58 camas por cada millar de habitantes, según la Consejería de Sanidad, frente a las 5 por cada 1.000 personas de media en la Unión Europea. La Organización Mundial de la Salud recomienda incluso más: entre 8 y 10 camas por cada 1.000 personas.

Ese panorama se mantendrá pese a la entrada en funcionamiento de los ocho nuevos hospitales, por los que Sanidad pagará 3.500 millones en 30 años y a los que ha dado entrada al capital privado en su gestión. Todos juntos -estarán situados en Majadahonda, San Sebastián de los Reyes, Aranjuez, Parla, Vallecas, Valdemoro, Coslada y Arganda del Rey- aportarán 1.797 camas a la sanidad pública, pero casi al mismo tiempo serán cerradas 1.000 camas de los grandes hospitales, ahora al borde del colapso. El actual hospital Puerta de Hierro (481 camas) también se cerrará cuando funcione el de Majadahonda. Estas 300 nuevas camas supondrán un aumento del 1,4% sobre las 20.362 actuales.

Faltan también centros de salud, médicos y enfermeras. Ahora existe un médico de cabecera por cada 1.928 habitantes, cuando la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), en función de las ratios europeas, exige que haya entre 1.200 y 1.500 personas por cada médico. "La consecuencia de esta falta de personal es que los médicos apenas tienen tiempo para atender a los enfermos. La media de atención está en 4,5 minutos, cuando lo razonable es que cada médico estuviese con su paciente unos 10 minutos", denuncia Javier González Medel, portavoz de la asociación sanitaria Plataforma Diez Minutos.

Los datos los corroboran varios médicos de atención primaria, que prefieren el anonimato. "Hay días en que no doy abasto y debo atender a 60 personas. No hay personal, los pacientes sienten que no se les atiende", critica una médica de un centro de salud del barrio del Pilar.

La Consejería de Sanidad responde con los datos del número de plazas convocadas en el sistema sanitario madrileño (desde médicos y enfermeras hasta celadores). "Desde 2003 se han convocado 8.321 plazas, lo que supone un incremento de más del 15% de la plantilla que había al comienzo de la legislatura anterior".

Pocos médicos y también pocos centros de salud. En 2003, la capital y los grandes municipios de la periferia tenían 219 centros de salud, "muchos situados en bajos alquilados sin remozar desde hace décadas", denuncia la FADSP. Esta asociación matiza los datos de la Consejería de Sanidad, que ha puesto en marcha 56 nuevos ambulatorios. En realidad, según la FADSP, entre 2003 y 2007 la capital ha perdido un centro de salud y los grandes municipios sólo han ganado nueve. "En muchos casos, Sanidad ha trasladado a un nuevo centro de salud los médicos de otro que estaba en un estado deplorable y que se cierra después de la inauguración del nuevo", critican desde la FADSP.

Los números tampoco son muy halagüeños si se mira la inversión regional en centros sanitarios, ya que la inversión de 2006 alcanzó los 193,8 millones de euros, este año se verá reducida en un 19,7%. Este porcentaje, que se concreta en 37,1 millones menos para infraestructuras sanitarias, contrasta con el incremento de 47,2 millones destinados a conciertos con el sector privado.

Respecto al gasto sanitario, Madrid, pese a ser una de las autonomías más ricas, es la que tiene un menor gasto por habitante de España, con tan sólo 102 euros frente a los 190 de Extremadura o los 141 de Andalucía. Es la que dedica un menor porcentaje del PIB a la sanidad pública (3,2% frente al 5,06% de media y el 7,81% de Extremadura).

Urgencias saturadas

Once de la mañana en el hospital Doce de Octubre en un lunes de finales de julio. Decenas de pacientes esperan a ser atendidos en el servicio de urgencias. El aparcamiento del centro hospitalario está lleno. El calor llena la sala de abanicos.

Según un estudio de la propia consejería de sanidad, a este gran hospital la política sanitaria de Aguirre no le librará de "continuar sobresaturado y necesitado de hospitales de apoyo" pese a que en su área se levantarán dos nuevos hospitales: Aranjuez y Valdemoro. "Llevo más de media hora esperando a que me llamen. A mi hijo le duele muchísimo la cabeza y no hay manera de que nos atiendan", se queja Carmen Mora, una vecina del distrito de Villaverde.

Mismo panorama en el hospital La Paz, tarde de verano. Temperaturas al rojo vivo y la sala de espera de urgencias sin un hueco libre.

La saturación en las urgencias madrileñas se hace más visible en épocas que coinciden con mucho frío o con mucho calor. Y mientras la población ha aumentado en un 15,7% entre los años 2001 y 2006, "los servicios en urgencias hospitalarias sólo lo han hecho en un 5% en infraestructuras y personal", denuncia Javier González Medel, portavoz de la Plataforma Diez Minutos. "Además, muchas veces las urgencias son utilizadas como solución ante la insuficiencia asistencial en otros niveles del hospital y ante las largas listas de espera", denuncia González Medel y corroboran también desde UGT.

Para la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública, "las plantillas sanitarias de urgencias soportan sueldos bajos, simultaneidad de tareas y hay una gran proporción de personal eventual". "Todo esto se traduce en desmotivación y estrés laboral", concluyen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 06 de agosto de 2007.

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