"¿Dónde están los taxis?"

La reducción de bus, metro y taxi en Valencia complica el transporte público en agosto

Las calles vacías y las paradas llenas. La reducción del transporte público en agosto aumenta las incomodidades de los que sobrellevan el verano en Valencia. Los autobuses pasan de 480 a 250, la espera en los andenes del metro lo convierte en un cercanías y los taxis... "¿Dónde están los taxis?", se preguntan los usuarios. Las asociaciones de taxistas y la Consejería de Infraestructuras aseguran que la flota, de 2.450 coches, permanece igual, sólo reducida a la mitad los fines de semana. Sin embargo, los clientes lamentan que conseguir un taxi libre en la ciudad sea una misión imposible.

La falta de conductores impide a muchos taxistas suplir su puesto en vacaciones

La Asociación de Taxistas Valencianos asegura que la demanda queda reducida en verano "entre un 30% y un 40%". Sin embargo, los taxis libres en Valencia rozan la quimera a determinadas horas del día. "Es un problema puntual. Ahora mismo te acercas a una parada y está repleta", explica Antonio Haro, secretario de la asociación, a las 12 de la mañana de ayer. "Todo el mundo quiere uno a la misma hora; la salida de la playa", añade.

El gremio de conductores asegura que la flota es la misma durante el verano: 2.450 coches y que se distribuyen por toda la ciudad. El número de vehículos queda reducido a la mitad en fin de semana hasta las 12 de la noche. A partir de ese momento, la disponibilidad de los taxis debería ser total. "El problema es que faltan conductores de taxis. Ahora mismo se presentan 100 trabajadores preparados y aquí tienen trabajo. Pero no hay", lamenta Haro. La falta de profesionales obliga a muchos taxistas a no suplir su puesto durante las vacaciones, por lo que la oferta es menor. Además, aumenta la demanda en determinados momentos y lugares puntuales, desasistiendo a la ciudad. "Ocurre cuando llega un crucero al puerto. Todo el mundo quiere un taxi. Hay que acostumbrarse a pedir el café y un taxi al camarero, porque no estamos a la salida de todos los restaurantes", aconseja Haro.

En el resto de transportes la situación es similar. La EMT retira 50 autobuses del servicio cada 15 días durante el verano, reduciendo la flota de 480 a 250 autobuses. En las paradas, los usuarios esperan más de lo normal, mientras los turistas, con la incredulidad dibujada en el rostro, no se explican cómo, a pesar del escaso o nulo tráfico, los autobuses no terminan de llegar. El plan municipal del transporte estival es igual desde hace años, cuando la afluencia de turistas era menor.

La novedad para este verano es que el metro permite llegar al puerto a través de la Línea 5. Ese era el objetivo de Celine Diao, de 28 años, y sus cinco primos de Senegal, de entre 3 y 14 años, a las siete de la tarde de ayer. Junto a cerca de 200 personas esperaron el tren durante 13 minutos en el andén de Colón. Frente a ellos un cartel de la Generalitat anuncia: "A la playa en metro". Un cuarto de hora después llegaron a Serrería. El tranvía a Neptú tardó 12 minutos en llegar. 50 minutos después de bajar las escaleras del metro en el centro, Said Diao, de 14 años, pisó la playa. Sus gafas de bucear estaban casi desgastadas de dar vueltas en su mano. La megafonía avisa: "Metrovalencia altera el servicio en agosto. Infórmese". Eso sí, no dice dónde ni cómo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 06 de agosto de 2007.

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