Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
El rearme de Oriente Próximo

Washington promete negociar la creación de un Estado palestino

Jerusalén
La gira de Condoleezza Rice por Oriente Próximo acabó ayer sin resultados tangibles, salvo en un punto: la venta de armas estadounidenses a los aliados de George W. Bush en esta turbulenta región. La secretaria de Estado anunció ventas a ocho Estados -los mayores beneficiarios serán Israel y Egipto- por valor de 46.000 millones de euros en los próximos 10 años. El anuncio ha sido recibido con entusiasmo por la industria militar estadounidense, uno de los sectores preferidos por los inversores debido a la gran demanda de la Administración. En 2006 el gasto militar de EE UU superó los 450.000 millones de euros si se incluyen los costes presupuestados para Irak y Afganistán, lo que supone el 45% del gasto militar mundial. Pero la lluvia de armas sobre Oriente Próximo no procede únicamente de Washington. China y, sobre todo, Rusia han entrado con fuerza en la subasta, con la ventaja de que pueden vender a todos los actores enfrentados porque, a diferencia de EE UU, no provocan grandes odios. Rusia es el segundo mayor exportador mundial de armas, seguido de Alemania. España vende cada vez más y ocupa ya el octavo puesto.

La reunión del presidente palestino, Mahmud Abbas, y la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, duró 50 minutos, lo suficiente para que ésta expresara su rotundo apoyo al Gobierno de Al Fatah y asegurase que Israel está dispuesto a "discutir las cuestiones fundamentales para la creación del Estado palestino". "La palabra fundamental habla por sí sola. La voluntad de lograr una solución mediante dos Estados parece común a las dos partes", añadió Rice.

Es lo que deseaba escuchar ayer en Ramala el presidente palestino en su encuentro con la jefa de la diplomacia estadounidense: el compromiso de que la conferencia internacional prevista para otoño se centrará en los asuntos clave (fronteras definitivas, Jerusalén y los refugiados palestinos). Abbas agradeció la iniciativa del presidente George W. Bush, impulsor de la conferencia, pero avisó de que "debe ser productiva, y no sólo para hacerse la foto". Un temor que intentó deshacer Rice al afirmar: "El presidente Bush no quiere una foto, sino apoyar el canal bilateral de negociaciones".

Abbas se refirió al "acuerdo de principios" que ofrece el primer ministro israelí, Ehud Olmert, para pactar la creación de un Estado palestino, dejando los temas más espinosos para el final. "Lo más importante es saber cuál será el resultado final de las conversaciones. Para mí, no tiene tanta importancia el nombre del plan y si es la visión de Bush, la Hoja de Ruta o la iniciativa de la Liga Árabe", respondió el presidente palestino.

Ayuda económica

En una medida tangible, Rice anunció ayer "una primera transferencia" de 58,6 millones de euros para que Abbas reforme los organismos de seguridad. "La ley y el orden son las bases para que pueda funcionar" la nueva entidad palestina, dijo Rice. Dinero también para plantar cara al movimiento islamista Hamás. En las escasas horas que estuvo en Ramala, Rice escenificó su rotundo apoyo a Abbas y a su Gobierno, creado tras la toma de poder de Hamás en la franja de Gaza. Rice fue muy crítica con esa organización. "No podemos apoyar a un grupo que desea hacer política y al mismo tiempo practica terrorismo", dijo.

El portavoz de los integristas, Sami Abu Zuhri, no tardó en responder afirmando que la gira de Rice "es un paso más de Estados Unidos en su intención de dividir al pueblo palestino. Viene para apoyar a un partido político palestino y a la ocupación sionista".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de agosto de 2007