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La Comisión sospecha que E.ON y Gaz de France tienen un pacto de no agresión en el mercado del gas

La Comisión Europea anunció ayer la apertura de una investigación a fondo sobre E.ON y Gaz de France por sospechar que han llegado a un pacto por el que cada una se mantiene fuera del mercado nacional de la otra. El instrumento es un gasoducto que transporta gas ruso hasta Francia a través de Alemania, el único que hasta ahora aprovisiona a ambos países con energía de esa procedencia. El nuevo ataque contra los monopolios llega a los cuatro días de que el Ejecutivo comunitario diera cuenta de otra investigación sobre las eléctricas belga Electrabel y francesa EDF por abuso de posición dominante.

La comisaria Neelie Kroes quiere dar la impresión de que no descansa en su cruzada contra quienes abusan de los consumidores o industriales, y ayer hizo saber que había abierto un procedimiento formal antimonopolio contra los dos gigantes energéticos por suscribir, presuntamente, un pacto de no agresión comercial.

La decisión sigue a inspecciones sorpresa realizadas en E.ON y Gaz de France en mayo del año pasado. La información y la documentación analizada desde entonces lleva a la Comisión a concluir que ambos grupos "acordaron no vender gas en el mercado nacional del otro", según un comunicado hecho público ayer. "Este acuerdo y/o práctica concertada puede afectar en particular al aprovisionamiento de gas natural transportado por el gasoducto Medal, que es propiedad conjunta de E.ON y Gaz de France", indica el Ejecutivo comunitario. "El gasoducto es el único que lleva gas ruso a Francia y Alemania", subraya un experto de la Comisión para dar idea "de su importancia".

Ese pacto gasístico franco-germano entra de lleno, según la Comisión, en prácticas comerciales restrictivas dirigidas a minar los planes de liberalización del mercado del gas puesto en marcha en la UE, con el consiguiente perjuicio para la competencia y los consumidores.

Conclusión sin plazo

El Ejecutivo comunitario mantiene que el lanzamiento de una investigación a fondo no presupone necesariamente que haya habido infracción y anuncia que las pesquisas no tienen plazo fijado de conclusión, lo que da a las compañías afectadas meses para defenderse.

La compañía E.ON se manifestó ayer sorprendida por la medida y alegó que el acuerdo de 1975 con Gaz de France nunca había tenido gran calado práctico. La gasista francesa se limitó a señalar que había venido colaborando abiertamente con los inspectores comunitarios y que seguirá haciéndolo.

La Comisión actúa con gran celo contra quienes obstaculizan su estrategia liberalizadora. A principios de año presentó un informe sobre el funcionamiento del sector energético europeo. El documento apuntó que los viejos monopolios siguen gozando de trato de favor en muchos países y que la colocación en las mismas manos de las redes de transporte y distribución menoscababa la competitividad. Diversos gobiernos han hecho saber a la Comisión que no están de acuerdo con sus planes para separar transporte y distribución.

La pasada semana, Kroes abrió otro procedimiento contra las eléctricas EDF y Electrabel por intuir que ambas están abusando de su histórica posición dominante en Francia y Bélgica, con la ejecución de estrategias comerciales orientadas a impedir la competencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de julio de 2007