La juez encarcela al ex agente secreto acusado de traición

Roberto Flórez se acogió al derecho a no declarar durante cinco horas de interrogatorio

La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción del Puerto de la Cruz (Tenerife) decretó ayer el ingreso en prisión comunicada y sin fianza del ex agente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) Roberto Flórez García, acusado del delito de traición y, subsidiariamente, de revelación de secretos por vender información clasificada a los servicios de espionaje rusos entre 2001 y 2004. Flórez, detenido el pasado lunes, se acogió a su derecho a no declarar.

Durante las más de cinco horas de interrogatorio, el ex espía sólo abrió la boca para beber agua en dos ocasiones y negarse a contestar la batería de preguntas que le hicieron tanto la juez como la fiscal jefe, que investiga el caso desde hace tres semanas. El proceso se mantiene en el más absoluto secreto y sólo trascendió que Flórez mantuvo en todo momento la frialdad que se supone a alguien de su profesión.

El ex agente llegó pasadas las 10.30, esposado, con la cabeza cubierta por una sudadera y escoltado por policías. Ante los juzgados le esperaban numerosos curiosos y representantes de medios de comunicación. Casi a las tres de la tarde, la juez ordenó su ingreso en prisión y mantuvo su imputación por los delitos de traición y, subsidiariamente, "descubrimiento y revelación de secretos relativos a la defensa nacional". Hacia las ocho de la tarde, ingresó en la prisión Tenerife II en un vehículo de la Guardia Civil

En Madrid, el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, aseguró que, en los registros practicados en el domicilio y el despacho del ex agente, "se han encontrado pruebas suficientes para poder sostener una acusación de traición".

Tras subrayar que se trata de "un hecho gravísimo", por lo que la fiscalía "lo acusará con el máximo rigor", dijo que "es probable que, una vez que se hayan practicado las primeras diligencias, la causa vaya a Madrid, porque los hechos se cometieron desde la sede del CNI". El juicio, agregó, se celebraría en un juzgado ordinario, no en uno militar ni en la Audiencia Nacional.

Por otro lado, el portavoz parlamentario del Grupo Socialista, Diego López Garrido, anunció que el director del CNI, Alberto Saiz, ha pedido comparecer ante la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso para informar sobre el caso Flórez. Precisó que la comparecencia se celebrará tras las vacaciones de verano, pues está en marcha una investigación judicial y "no hay razones para que sea urgente".

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López Garrido pidió al PP que no politice el asunto y le recordó que "se trata de hechos presuntamente delictivos que sucedieron durante su mandato [de José María Aznar] y no se atajaron en su momento. Ahora se han atajado", concluyó.

Respecto a si España tomará medidas diplomáticas de represalia contra Rusia -cuyos servicios secretos sobornaron presuntamente al agente español-, se limitó a decir que el Gobierno actuará "a la vista de lo que salga en el procedimiento judicial".

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, hablaron ayer por teléfono, según informó la cancillería rusa, que no mencionó el incidente con el agente del CNI.

Preguntado por los periodistas en Córdoba, Moratinos dijo que el asunto está en manos del juzgado y del CNI y que no tenía nada que comentar.

Por su parte, el portavoz parlamentario del Grupo Popular, Eduardo Zaplana, criticó que el director del CNI compareciera en rueda de prensa para informar sobre la detención del ex agente. "Es un hecho insólito que hace pensar, porque estas cosas raras siempre tienen un porqué", declaró. No quiso pronunciarse, en cambio, sobre el hecho de que el caso se hubiera producido en la etapa del PP hasta escuchar al director del CNI, cuya comparecencia reclamó sin esperar a la vuelta de las vacaciones.

Un grupo de policías conduce al juzgado al ex agente del CNI, esposado y con la cabeza cubierta.
Un grupo de policías conduce al juzgado al ex agente del CNI, esposado y con la cabeza cubierta.EFE

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