Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Maestro de espías e infiltrado en el partido del ex presidente peruano

No es la primera vez que el nombre del ex agente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) aparece en los medios de comunicación. Cuando aún pertenecía a los servicios secretos españoles, Roberto Flórez, destinado en la Embajada de España en Lima (Perú), fue acusado de infiltrarse en el partido Perú Posible, del ex presidente Alejandro Toledo, durante el primer semestre de 2000.

Esa formación lo expulsó de sus filas en junio de ese año al sospechar que se trataba de un espía. Fuentes de la Embajada española citadas por el diario peruano La República, aseguraron que Flórez era "un empleado civil enviado desde Madrid para trabajar junto al agregado de Información". La función oficial de Flórez -que se presentó voluntario a trabajar para el partido de la mano de una periodista local-, era la de recabar información pública y "efectuar entrevistas a políticos, representantes de organizaciones sindicales y especialistas en determinados temas peruanos" de interés para España. El agente del CNI llegó a intervenir reuniones de alto nivel del partido de Toledo.

El PSOE se interesó por estas actividades en junio de 2000. El diputado Rafael Estrella, actualmente embajador de España en Argentina, preguntó al entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, sobre las actividades de Flórez. El Gobierno de Aznar, amparándose en la Ley de Secretos Oficiales, se negó a desvelar la actividad del agente, limitándose a expresar la "postura de escrupulosa neutralidad" española "en el proceso electoral peruano" que enfrentaba a Toledo con Alberto Fujimori y que se saldó con la retirada del primero tras denunciar irregularidades en la primera vuelta de los comicios.

Mediador de conflictos

De vuelta en España, Flórez fue destinado como instructor en la Escuela del CNI, ubicada en la sede central del servicio de inteligencia, donde se forman sus agentes. Ello le permitió conocer en detalle los procedimientos del servicio secreto, que supuestamente vendió a los espías rusos, así como tener contacto con la mayoría de los departamentos del centro, incluido el de Contrainteligencia, a cuya área de Rusia logró finalmente ir destinado.

Conocer los nombres de los agentes del CNI dedicados a neutralizarlos y de los procedimientos que éstos utilizaban para vigilarlos permitiría a los servicios secretos rusos, según las fuentes consultadas, moverse por España y acceder a la información que en cada momento necesitaran sin ser molestados.

Tras su salida del CNI, Flórez, sargento de la Guardia Civil en excedencia con algo más de 40 años, se instaló en Tenerife, donde montó una consultoría. Se presentaba como "mediador, experto en análisis y transformación de conflictos y políticas de seguridad pública", así como director del centro de Tratamiento de Conflictos, coordinador del área de investigación en Tenerife, y miembro de la Association for Conflict Resolution (ACR).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de julio de 2007