Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
COLUMNA

Montserrat Tura en Babilonia (año 400 a. C.)

Diría que la primera en servirse del número cero con resultados publicitarios excelentes fue la consejera Tura, en una campaña para promover la seguridad vial. El eslogan decía: Tolerancia cero. Era my bueno. Prosperó, claro, porque queda mucho mejor decir "Tolerancia cero" que decir "intolerancia", que es lo que en realidad quería expresar el lema: seremos intolerantes con los que beben alcohol y conducen, seremos intolerantes con los que superan el límite de velocidad... Pero "intolerancia" es feo y represivo. Un intolerante es alguien no democrático. Es mejor ser un tolerante cero.

Luego, la afortunada expresión "tolerancia cero" se usó para expresar rechazo en otros casos. El de la violencia contra las mujeres y la actitud ante las elecciones. Queda más contundente. Y más tarde, este uso del cero pasó a otros ámbitos. Ya se habla de "pobreza cero", de "divergencia cero"... Pero es que, ahora, la cosa ha ido tal vez demasiado lejos. En un anuncio que vemos estos días de la Generalitat de Cataluña, para prevenir los incendios, el lema es: foc zero. Fuego cero. ¿Eing?

La intolerancia es fea y represiva. Un intolerante es alguien no democrático. Es mejor ser 'tolerante cero'

Yo ya comprendo que decir "No quemes el bosque" o "no hagas paellas" o "no seas pirómano" está muy visto y no penetra en las mentes de la población. Pero decir "Fuego cero" es bastante raro, parece que estés hablando en el lenguaje de los mensajes de móvil. ¿Qué es fuego cero? ¿La ausencia de fuego? Entonces, ¿qué es fuego tres coma cuatro? ¿Tirar una bengala? Si alguien nos pide fuego y no tenemos, ¿también podemos decirle: "No, lo siento, es que tengo fuego cero"?

Pero sería inútil resistirse, así que desde ahora usemos el cero. Hagámoslo juntos. En los debates, los tertulianos pueden gritar: "Escúcheme, que yo le he escuchado a usted. Escúcheme, no sea usted tolerante cero". También hablaremos de "Transigentes cero", en lugar de hablar de intransigentes, de "pacientes cero", en lugar de "impacientes" o de "humanos cero", en lugar de "inhumanos". Esto último será muy práctico para apelar a las conciencias. "No abandones perritos en las gasolineras, no seas humano cero....", diremos. Y, del mismo modo que decimos "fuego cero", cuando hablemos de alguien que en la cama es frío, diremos que es un "sensual cero". La película Sin perdón pasará a llamarse Perdón cero, la ONG Médicos sin Fronteras pasará a llamarse "Médicos con Fronteras Cero", (McFC), y las aceitunas sin hueso serán aceitunas con hueso cero. De hecho, cualquier empresario ya ha comprobado que es mucho mejor hablar de un producto que tiene el "cero por ciento de materia grasa" que hablar de un producto "sin materia grasa". Por eso, los dueños de las fábricas de cerveza sin alcohol ya te hablan de cerveza "cero, cero". Un solo cero significaría que en esa cerveza hay tal vez un cero coma uno por ciento de alcohol. Y si un día se descubre que en la "cero, cero" también hay algo de alcohol, no tardarán en ofrecernos su cerveza como "cero, cero, cero". Pero los más arriesgados y novedosos, son, sin duda, los fabricantes de un postre lácteo de esos que "te protegen". En uno de sus envases han colocado un gran 0%. Pero no te dicen de qué. Te quedas sin saber qué es lo que no tiene el producto. ¿Mercurio? ¿Plumas de ave? ¿Tropezones?

Por eso, viendo el uso desmesurado del cero por parte de los políticos (no hay más que recordar el "cero patatero" de Aznar) ya comprendo que, para compensar, desde el Ministerio de Educación se ordenara, hace un mes aproximadamente, suprimir el cero como nota académica para los alumnos de primaria. Ahora, pues, si un alumno de primaria deja un examen en blanco, su calificación es un uno, que hará las funciones del cero, pero sin que sea dicho. Esto es así para no traumatizar a los más inútiles o, mejor dicho, a los útiles cero. Claro que, cuando transcurra un poco de tiempo, el uno pasará a hacer las funciones del cero. Sacar un uno, será igual de traumático que ahora es sacar un cero. Y de este modo, el uno será el cero y se hablará de tolerancia uno. Aunque cuando el uno esté tan mal visto como el cero y ya nos hayamos acostumbrado a políticos que hablan de "tolerancia uno", el Ministerio de Educación mandará que la nota mínima no sea el uno. Que sea el dos coma tres.

moliner.empar@gmail.com

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de julio de 2007