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El Gobierno iraquí advierte del riesgo de una guerra civil abierta si las tropas estadounidenses se marchan

Varios dirigentes iraquíes advirtieron ayer de que una salida anticipada de las tropas estadounidenses podría conducir al país a una guerra civil abierta. Los comentarios salen al paso de las informaciones publicadas por el diario The New York Times, acerca de un supuesto debate en la Casa Blanca sobre una retirada escalonada, y después de un fin de semana donde la violencia ha dejado 250 muertos.

"[La retirada] podría provocar una guerra civil, la partición del país y una guerra regional. El país podría colapsar", aseguró el ministro de Exteriores, el kurdo Hoshiyar Zebari, en una conferencia de prensa.

En el mismo sentido se pronunció Sadiq al Rikabi, uno de los principales asesores del primer ministro, el chií Nuri al Maliki. "Creemos, y no sólo el Gobierno, sino todos los partidos políticos, que la presencia de estas fuerzas es necesaria para evitar el incremento de la violencia y para frenar la deriva hacia la guerra civil", dijo Rikabi.

Otros funcionarios recordaron que las propias fuerzas de seguridad iraquíes no estaban aún preparadas, y señalaron que la salida prematura de parte de los 157.000 soldados estadounidenses provocaría un vacío. "Estaríamos muy contentos de ver salir hoy mismo al último soldado estadounidense... Entendemos su preocupación por la falta de avances políticos en Irak, pero el problema es: ¿quién llenará el vacío de seguridad si esas fuerzas se retiran?", se preguntaba por su parte Tarek al Hashemi, vicepresidente y árabe suní.

Más de 330 soldados estadounidenses han muerto en Irak entre abril y junio, en los cuatro meses más sangrientos desde la invasión del país, en marzo de 2003, que se ha cobrado en total la vida de 3.606 uniformados norteamericanos y decenas de miles de iraquíes. Washington, que acusa a Irán de promover la violencia sectaria con armas y entrenamiento, sostuvo unos contactos inusuales con Teherán en mayo. El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, se declaró ayer "listo" para un nuevo encuentro.

Sobre el terreno, y después de un fin de semana atroz, nueve soldados iraquíes murieron y otros 20 resultaron heridos al estallar una mina al paso de su vehículo, en el norte del país. Otras tres personas perdieron la vida en dos atentados en la ciudad de Baquba, al noreste de Bagdad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de julio de 2007